Renfe ha rechazado la propuesta de los maquinistas de reducir la velocidad en los trenes S106 de Talgo, de la familia de los conocidos como Talgo Avril y que operan en Galicia, después de que la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria (AESF) haya ratificado la idoneidad de las medidas de vigilancia y control aplicadas hasta ahora por la compañía.
A la vista de esta valoración de la agencia de seguridad, Renfe reafirma que viajar en los trenes S106 es «absolutamente seguro» y considera que no existe justificación técnica en estos momentos para establecer una reducción generalizada de su velocidad máxima.
El S106 de rodadura fija es el modelo de Talgo en cuyos bogies se han detectado fisuras que podrían comprometer la seguridad. Renfe ha sustituido las piezas, tanto en las que se detectaron fisuras como en las que, pese a no estar averiadas, han dado indicaciones de que podrían estarlo en el futuro.
No obstante, en una reunión mantenida a primera hora con el sindicato, la compañía se ha comprometido a equipar un tren con sensores extensométricos para analizar el efecto de la velocidad y de otros parámetros sobre las tensiones de los bogies y, de este modo, seguir ampliando el conocimiento sobre el ciclo de vida de estos componentes y compartir dichos análisis con transparencia con el sindicato.
Además, no descarta que en cuanto haya la más mínima evidencia científica y técnica que apunte a la necesidad de reducir la velocidad, esta será aplicada «de manera inmediata».
«Si bien la reducción de velocidad o la menor carga de los trenes contribuye a alargar la vida útil de estos elementos, con el conocimiento actual respaldado por los técnicos de Renfe y Talgo y por institutos independientes y con el actual sistema de detección y prevención, reducir la velocidad no implica una mejora adicional en la seguridad», ha justificado.
Como medida adicional de prudencia, Renfe ha duplicado recientemente la frecuencia de las inspecciones mediante partículas magnéticas, que han pasado de realizarse cada 10.000 kilómetros a efectuarse cada 5.000 kilómetros. La compañía mantiene también un seguimiento individualizado de cada bogie y retira preventivamente cualquier elemento en el que se detecten marcas o indicios que requieran un análisis adicional.
En cuanto al veredicto de la AESF, destaca expresamente la eficacia de estos controles y considera que están cumpliendo el objetivo para el que fueron implantados. Además, la agencia mantiene un seguimiento permanente de la situación y ha recibido de Renfe información continua sobre los hallazgos detectados y las actuaciones realizadas.

