La alcaldesa del municipio ourensano de Viana do Bolo, Graciela Diéguez (BNG), ha trasladado que vecinos de núcelos como Pixeiros, A Bouza, Pradocabalos u O Castro –gravemente afectados por las riadas de este pasado mes de junio– permanecen en «tensión» y «preocupados» ante los últimos episodios de lluvia, a la espera de poder finalizar actuaciones para evitar futuras complicaciones.
«Por suerte, no llegó a ocurrir lo que ya sucedió, pero sabemos que puede volver a pasar porque ahora está el terreno limpio, es como un tobogán. Aunque no haya una riada, el agua corre», ha explicado Diéguez, consultada por Europa Press este viernes.
En este sentido, la regidora ha indicado que la administración local mantuvo este pasado lunes una reunión con vecinos y vecinas de los territorios afectados para explicar la situación actual y trasladar el apoyo municipal ante cualquier imprevisto. «Seguimos en contacto con las administraciones para encontrar una solución, especialmente antes de que lleguen las lluvias que se prevén en octubre», ha añadido.
Así, ha instado a instituciones supramunicipales, entre ellas, la Confederación Hidrográfica Miño-Sil y la Xunta, para «solventar urgentemente» la problemática y llevar a cabo actuaciones «necesarias» como la canalización del territorio o evitar futuros desbordes del río.
REUNIÓN PROVINCIAL
Asimismo, también el presidente de la Diputación de Ourense, Luis Menor, ha mantenido una reunión con Unións Agrarias y asociaciones vecinales del municipio para analizar las necesidades de las zonas damnificadas y «reafirmar el compromiso» institucional con la recuperación del territorio.
«Conocemos y compartimos la preocupación de los vecinos. La Diputación asumirá sus competencias y seguirá colaborando con el Ayuntamiento y con el resto de administraciones, siempre que pueda contribuir, y acelerar la recuperación y devolver la normalidad a los núcleos afectados», ha afirmado Menor.
En esta línea, ha recordado que la institución actuó «desde el primer momento» tanto en su red viaria como en la limpieza de los núcleos de población afectados, destacando la retirada de lodos, piedras o restos vegetales acumulados, y ha insistido en la necesidad de «mantener la coordinación» entre administraciones para dar una «respuesta eficaz»

