Ferroglobe (antes Ferroatlántica) ha solicitado la ampliación de la superficie de la mina de cuarzo de Serrabal, en los municipios de Vedra y Boqueixón (A Coruña), con el fin de llegar los 1,4 millones de metros cuadrados y explotar nuevas reservas.
La solicitud, cuya tramitación se inició el año pasado, se ha conocido ahora, ya que el Diario Oficial de Galicia (DOG) publica este jueves el acuerdo por el que se somete a exposición pública el proyecto de explotación, el estudio de impacto ambiental y el plan de restauración de esa ampliación de superficie de la concesión de la mina.
El plazo de exposición pública es de 30 días durante los cuales, las personas o entidades que se consideren afectadas por esa ampliación de superficie podrán consultar el expediente en la sección de Minas del departamento territorial de la Consellería de Economía e Industria de A Coruña.
Así, podrán formular sus alegaciones por escrito ante este órgano administrativo, presentándolas en cualquiera de las oficinas previstas por la normativa de procedimiento administrativo común de las administraciones públicas.
La concesión para la explotación de esta mina se otorgó en 1978 por 30 años y, en 2023, se aprobó la prórroga de dicha concesión por otros 30 años más, hasta 2038. Ferroglobe encargó en 2024 un informe sobre las reservas explotables existentes en el yacimiento, y este informe concluyó que las reservas pueden incrementarse realizándose un mejor aprovechamiento racional, para lo que sería preciso modificar el proyecto de explotación.
Por ello, en 2025 se presentó un proyecto de ampliación de la superficie sujeta al permiso de explotación, de manera que la superficie de la mina pase de 1,1 millones de metros cuadrados a 1,42 millones de metros cuadrados. Dicho proyecto prevé una inversión de 405.052 euros para su ejecución.
El proyecto mantiene la misma metodología de explotación que ya se aplica en la mina (en ladera, con arranque de roca mediante explosivos y voladuras) y se implementará en varias fases a lo largo de los años.
Asimismo, contempla tareas de restauración por aporte de material estéril para relleno y cubrición de suelo vegetal. En total, se estima que se alterarán y restaurarán posteriormente 1,42 millones de metros cuadrados de superficie.
IMPACTO AMBIENTAL
Por otra parte, la empresa ha presentado un estudio ambiental que concluye que los impactos de la ampliación son «asumibles», ya que se contemplan medidas de mitigación que resultan viables técnica y económicamente.
De este modo, Ferroglobe se compromete a adoptar medidas para salvaguardar la fauna, aunque sostiene que no hay especies en la zona que estén especialmente protegidas; medidas para reducir el impacto de las emisiones de dióxido de carbono, que aumentarán un 12%; medidas de gestión de los residuos inertes (11,72 millones de metros cúbicos); y medidas de depuración de las aguas residuales de escorrentía; entre otras actuaciones de reducción del impacto ambiental.
POLÉMICA
El funcionamiento de esta mina no ha estado exento de polémica ya que, en 2006, quedó de manifiesto que los terrenos donde está la explotación estaban afectados por el proyecto de trazado del AVE entre Santiago y Ourense.
Los trabajadores de la mina se manifestaron en varias ocasiones por el temor a que ese trazado pusiera en riesgo la actividad económica futura, mientras que el gobierno gallego (entonces el bipartito presidido por Touriño) exigía que continuaran adelante los trámites para la alta velocidad ferroviaria, sin poner en riesgo los empleos.
El conflicto se alargó hasta que se llegó a una solución, que incluía modificaciones en el proyecto de explotación, para hacer compatibles la explotación minera y la construcción del trazado del AVE. Esa compatibilidad supuso también cambios y un aumento de costes en la construcción del trazado del tren, para evitar riesgos derivados de la proximidad de la actividad minera.

