Cientos de peces, entre escalos, truchas y algunas anguilas, han sido reubicados por personal de la delegación territorial en Pontevedra de la Consellería de Medio Ambiente desde el tramo medio-alto del río Gafos, en la parroquia de Bértola en Vilaboa, hasta la zona intermareal, en Pontevedra.
La asociación Vaipolorío, que ha solicitado la intervención, estima en medio millar la cantidad de peces rescatados de una mortandad segura a causa de la baja oxigenación del agua.
«Hay una sequía brutal, los ríos están muy bajos de agua y lo que hacemos es ponerlos en otro sitio donde tengan posibilidades de sobrevivir», ha explicado el jefe del Servicio Provincial de Patrimonio Natural de la Xunta en Pontevedra, Pablo Caballero.
Se descartó la piscifactoría de Carballedo, en Cotobade, porque «allí también hay poca agua y no se podía meter más carga de peces», por lo que la zona intermareal es «la única solución», debido a la capacidad de los peces -«sobre todo los salmónidos», ha precisado Caballero- para adaptarse al cambio de salinidad.
La primera señal de alerta de Vaipolorío a la delegación territorial de Medio Ambiente en Pontevedra para salvar la fauna piscícola del Gafos se produjo a principios de este mes, coincidiendo con el inicio de la campaña de limpieza que realiza esta asociación medioambiental cada domingo de agosto desde hace 26 años.
Sin embargo, un pequeño atisbo de lluvia frenó la operación de rescate: «Vimos que el río aún fluía y tomamos la decisión de esperar porque esto para los peces es un estrés». Dos semanas después, «se decidió actuar antes de que sea demasiado tarde», ha añadido Pablo Caballero.
PESCA ELÉCTRICA
La captura se realiza mediante pesca eléctrica, recogiendo los ejemplares que emergen tras inducir pulsos eléctricos que los aturden. Tras introducirlos en capazos con agua del propio río, los depositan posteriormente en una cisterna acondicionada para oxigenar ese entorno acuático temporal, hasta su liberación.
El operativo ha movilizado a cinco técnicos de Medio Ambiente, con la colaboración de dos integrantes de Vaipolorío. La recogida de peces se ha efectuado entre el tramo donde el río se denomina Toxal y en Ponte Rebón, mientras que la suelta se ha realizado al inicio del sendero urbano del río, a la altura de la calle Otero Pedrayo, en Pontevedra.
Un dispositivo similar se había preparado este pasado lunes para actuar en el embalse de O Con, en Vilagarcía, donde Augas de Galicia había detectado una concentración de truchas.
«Estaban muy acumuladas en una zona profunda y la situación era preocupante», ha señalado el jefe del Servicio Provincial de Patrimonio Natural de la Xunta en Pontevedra. «Lo teníamos todo preparado para sacarlas de allí porque parecía que estaban boqueando, pero finalmente se cogieron unas bombas de agua para oxigenarla», ha indicado.
A esta labor de apoyo y vigilancia que realizan guardas, vigilantes y agentes medioambientales, se suma la colaboración de las asociaciones como Vaipolorío. «Son nuestros aliados, nos avisan y su labor de voluntariado en la conservación del medio ambiente es fundamental», ha elogiado Pablo Caballero.
REDUCCIÓN DE LA BIODIVERSIDAD
Con el deseo de «que llueva» cuanto antes, el jefe del Servicio Provincial de Patrimonio Natural de la Xunta en Pontevedra ha expresado su preocupación por la «reducción brutal» que ha experimentado la presencia de «peces migradores, como la anguila, el salmón, la lamprea o el reo» en los ríos gallegos.
Se trata de una «disminución terrible, sin duda, muy influenciada por el cambio climático», ha insistido, especialmente en el caso de la anguila, «que antes era un animal muy resistente a las condiciones del agua y ahora está cada vez peor».
Además, especies que antaño eran «muy abundantes», como los ciprínidos, entre los que se encuentran los escalos, «empiezan a tener problemas». Frente a estas dificultades, Pablo Caballero ha alertado sobre la presencia creciente de especies exóticas invasoras, como las carpas.

