A un año de la oleada de incendios que calcinó en agosto de 2025 más de 110.000 hectáreas en Galicia, especialmente en Ourense, los municipios y territorios afectados permanecen todavía teñidos de «negro y silencio», bajo una «calma tensa» ante la posibilidad de que pueda volver a repetirse. «Aún quedan los restos de lo que fue. Hay paisajes que parecen páramos», ha trasladado el brigadista gallego Tomás Omil, consultado por Europa Press.
En concreto, fue el pasado 12 de agosto de 2025 cuando la Xunta decretó en Ourense el nivel 2 de emergencia como consecuencia de varios fuegos simultáneos que, por aquel entonces, habían calcinado cerca de 4.330 hectáreas, como consecuencia de una situación «anómala» derivada de «una sequía prolongada» y precipitaciones «por debajo de la media».
Pasado un año de dicha «catástrofe ambiental», tanto servicios de extinción como alcaldes y alcaldesas del territorio han lamentado una «incertidumbre constante» ante «lo que pueda pasar el día de mañana» y recuerdan una situación «muy crítica» a causa de fuegos que afectaron a varios núcleos de población.
«Se pasó muy mal y se sigue pasando muy mal. Hace un año estábamos en una situación muy crítica. Ahora estamos en época alta, no sabemos qué va a pasar el día de mañana», ha indicado la alcaldesa de Maceda, Uxía Oviedo (PSdeG).
Además de cumplirse un año de dicha «desgracia», este agosto marca el 20º aniversario de la ola de incendios que en 2006 afectó a la comarca de Pontevedra –en municipios como Ponte Caldelas o A Lama– y que se saldó con la vida de dos personas.
«NEGRO Y SILENCIO»
En esta línea, Tomás Omil ha recordado un 2025 en que servicios de extinción vivieron «una de las mayores catástrofes ambientales» en Galicia que provocó la «pérdida de un montón de valor ecológico en muchísimas zonas», aprovechando para instar a que «cada uno gestione y sea consciente de lo que hace con la biomasa de su territorio y de sus parcelas».
«No somos conscientes de lo que se perdió el año pasado. Galicia es un sitio que tiene una riqueza ambiental y natural que hay que proteger y es deber y tarea de todos hacerlo», ha recalcado, subrayando que la lucha contra los incendios es «una lucha de todos y siempre se puede hacer más».
«Las condiciones climáticas de este año no tienen nada que ver con las del año anterior. Ha habido varios días de lluvia en verano y hemos hilado semanas de calor con semanas de lluvia. El año pasado tuvimos una serie de condiciones con varias olas de calor seguidas que provocaban que el combustible estuviera muy disponible para arder», ha explicado.
«Supongo que, durante muchos años, seguiremos con ese miedo metido en el cuerpo. Fueron días muy duros y muy malos», ha trasladado en este sentido la alcaldesa de Larouco, Patricia Lamela (PP), quien ha incidido en que, por el momento, predomina una «calma tensa por lo que pueda pasar», al destacar que, tal y como se ha regenerado parte de la hierba calcinada, «una pequeña colilla en el bordillo de la carretera puede correr como la espuma».
Algo que también ha lamentado la alcaldesa de Maceda, quien ha señalado que «la preocupación sigue estando en los vecinos» y ha instado a la necesidad de que «haya una prevención real» y se «tomen medidas serias» para la lucha contra los incendios, evitando que «recaiga todo en los ayuntamientos del rural, que no tienen medios para llevar a cabo una prevención en condiciones».
«ANÁLISIS PROFUNDO»
En esta línea, fuentes de la Consellería de Medio Rural han indicado que, tras la campaña de incendios del pasado mes de agosto, se hizo un «análisis profundo» bajo el objetivo de «seguir reforzando el dispositivo gallego» de prevención y lucha contra incendios forestales, para poder orientarlo a fuegos «de mayor tamaño, con un comportamiento más imprevisible y que afectan de forma directa a núcleos de población».
Así, la Xunta ha celebrado que el operativo gallego «es una referencia a nivel nacional e internacional, tras años de mejora e innovación continuada», recordando que el Ejecutivo autonómico «trabaja de forma continua para reforzar el eje de la prevención y extinción de incendios».
Entre las principales incorporaciones tras la ola de incendios, han destacado la aplicación móvil ALume, que permite alertar en caso de ver un incendio forestal; el uso de Inteligencia Artificial en sistemas internos de gestión para idenfiticar fuegos automáticamente; o la ampliación de la red de cámaras de videovigilancia, con 241 cámaras y tres drones de vigilancia de última generación.
Asimismo, han recordado la integración de 42 nuevas brigadas, así como más medios aéreos con cuatro nuevas aeronaves, 16 nuevos bulldózers que se suman a los 18 lotes de maquinaria pesada o 15 componentes que conformar actualmente la Unidade de Directores de Extinción, especializada en grandes incendios.
DAÑOS «CUANTIOSOS»
En este sentido, la alcaldesa de Vilamartín de Valdeorras, Sherezade Núñez (PSdeG), ha lamentado que, tras la ola de incendios, el territorio cuenta con «daños cuantiosos» y «destrozos bastante significativos». «Vamos a tardar muchos años en volver a recuperar la normalidad. Aquello que fuimos consiguiendo arreglar después de los fuegos se vio totalmente afectado por las inundaciones», ha indicado consultada por Europa Press.
Entre los principales problemas, la regidora ha enumerado la falta de abastecimiento de agua potable y obras «megalómanas por delante», recordando que «todo lo que se consiguió reparar, se lo llevó por delante la riada». «Las aportaciones de administraciones supramunicipales, aunque permitieron ir haciendo cosas, desde luego no han sido suficientes», ha señalado, recordando que en este municipio ardió «el 100% de la masa forestal».
También la alcaldesa de Maceda ha señalado que ganaderos del municipio que tuvieron problemáticas en sus propiedades «aún no han cobrado lo que necesitaban para poner todo a punto», lamentando que la situación «debería tener una respuesta rápida».
Por su parte, la Xunta ha recalcado que Galicia fue «una de las comunidades más ágiles» en activar la línea de ayudas tras los fuegos, con un Consello extraordinario celebrado el 29 de agosto de 2025. En concreto, el Ejecutivo gallego activó 17 puntos de atención para los daminificados, con 11 oficinas en la provincia de Ourense, y ocho líneas de ayudas que cubren el 100% de la inversión, hasta los 200.000 euros por solicitante.
Así, ha explicado que, tras los fuegos, se recibieron cerca de 2.000 solicitudes, de las que se han tramitado un total de 1.350, por cerca de 10 millones de euros. También en materia de infraestructuras, la Xunta concedió 87 solicitudes para la reconstrucción de viviendas, por un total de 4,3 millones de euros, además de otros 5 millones en colaboración con 46 ayuntamientos para cubrir daños en bienes municipales y gastos derivados de las actuaciones.
RECUPERACIÓN DEL TERRITORIO
A raíz de los incendios, la alcaldesa de Larouco ha invitado a «dar una vuelta importante a todo», con el objetivo de reflexionar acerca de las consecuencias del «abandono del rural». «Se puede trabajar y vivir del rural. Quizás por ahí es por donde tenemos que tirar», ha subrayado.
Así, ha avanzado que el Ayuntamiento ha creado una agrupación forestal conjunta con vecinos de montes comunales, para ceder a una empresa privada su uso y replantar y limpiar el territorio. «Hay zonas que no van a volver a producir nunca porque son muy secas, pero sí que sirven para mantener un rebaño y evitar que crezca esa biomasa», ha añadido, ante la posibilidad de promover también la incorporación de un rebaño en uno de los cierres del monte comunal.

