La Xunta ha estrenado en O Porto do Son (A Coruña) su proyecto piloto de playas inclusivas, que consiste en la instalación de estructuras climáticas sostenibles en los arenales para que sirvan de refugio a las personas con problemas de movilidad en episodios de altas temperaturas.
La conselleira de Medio Ambiente e Cambio Climático, Ángeles Vázquez, ha visitado este jueves el refugio inclusivo instalado en la playa de O Cruceiro, que, junto a arenales de Baiona y Viveiro, serán los primeros en poner en marcha esta iniciativa, con un presupuesto total de 85.000 euros.
En concreto, estos refugios están diseñados para ofrecer una zona de sombra en la que refugiarse en caso de altas temperaturas. Además, ofrecen accesos sin barreras arquitectónicas, espacios amplios que permiten la movilidad de personas usuarias de sillas de ruedas, señalización táctil y visual adaptada, zonas de descanso accesibles y elementos que favorecen la orientación y seguridad.
De este modo, según ha explicado Vázquez, el propósito del proyecto es avanzar en la creación de espacios litorales «más accesibles, inclusivos y adaptados a necesidades de toda la ciudadanía». También ha incidido en que estas estructuras están integradas «de forma respetuosa» en el paisaje.

