La científica del CSIC Cristina Fernández, que realizó un análisis de las zonas afectadas por los fuegos del verano pasado, achaca a una casualidad «múltiple» las riadas ocurridas esta semana en Ourense y rechaza que se haya producido únicamente como consecuencia de la deforestación, que asegura que no es «total».
La investigadora sitúa la «intensidad» registrada como un factor clave en los efectos de las tormentas: «Esto hace que la respuesta de las cuencas en cualquier circunstancia de las zonas afectadas sea la generación de escorrentía muy grande porque el suelo es incapaz de absorber tanta agua en tan poco tiempo».
En concreto, según los datos de Meteogalicia analizados por Fernández, en ambos casos la intesidad máxima en 10 minutos fue «muy alta», superando los 60 milímetros por hora en Vilamartín de Valdeorras y los 80 en Viana do Bolo.
Esto explica para Fernández que, en esta ocasión, las consecuencias hayan sido más graves –con viviendas enteras afectadas en varias aldeas– que durante el pasado invierno, cuando las lluvias fueron «mucho mayores en cantidad», pero no tuvieron esta intensidad.
Con todo, tanto la alcaldesa de Vilardevós, Tamara Balboa, como de Viana do Bolo, Germán García-Ávila, han relacionado lo sucedido con los incendios forestales del pasado verano. «Al arder por encima de las captaciones, el agua arrastró ceniza, lodo y piedras que dañaron las tuberías», ha dicho Balboa.
A ello, según ha explicado, se añade que las lluvias dañaron el camino de acceso a estas captaciones, por lo que se necesita maquinaria pesada para poder solventar la situación.
Los análisis del CSIC fueron utilizados por la Xunta de cara al diseño de las tareas para evitar daños derivados de los fuegos. Para la investigadora de esta institución, la prevención «más importante» pasa por tener presente el riesgo de sufrir este tipo de tormentas en verano y tener los desagües de pistas, caminos y vías de evacuación «lo suficientemente expeditas para que el agua salga».
«Ninguna acción que se pueda hacer en las laderas puede evitar totalmente que se generen estos picos de escorrentía cuando la intensidad de la lluvia es tan grande», concluye.
PREVENCIÓN REALIZADA POR MEDIO RURAL
Por su parte, la Consellería do Medio Rural, consultada por Europa Press, ha defendido que la Xunta trabajó «desde el primer momento» para evitar los daños derivados de los incendios y lo trató como una «tarea transversal» a varios departamentos, coordinados entre sí.
En el caso concreto de Medio Rural, llevó a cabo tareas de consolidación de suelos para evitar su erosión con la técnica de ‘mulching’ y la instalación de albarradas en áreas prioritarias identificadas por el CSIC en Ourense y Lugo. También ejecutaron trabajos de adecuación del firme de pistas forestales dañadas en más de 100 km de pistas de las cuatro provincias. Para ambas tareas se movilizaron casi 1,6 millones de euros.
Además, el departamento tramitó 13 expedientes de restauración hidrológico-forestal, con especial atención a las zonas afectadas por los incendios de Larouco, Oímbra y Chandrexa de Queixa; y se desarrolló un amplio plan de enajenación de madera comercial.

