La sección quinta de la Audiencia Provincial de Pontevedra, con sede en Vigo, ha condenado a 12 años de cárcel y al pago de una multa de 600 millones de euros al armador del buque ‘Simione’, Pablo G.F., por organizar el transporte, desde África, de 2.866 kilos de cocaína, que fueron intervenidos en diciembre de 2022.
El tribunal considera probado que el acusado cometió un delito contra la salud pública, en su modalidad de sustancias que causan grave daño a la salud, concurriendo el subtipo agravado de extraordinaria gravedad, en atención a la cantidad de droga incautada y al uso de embarcaciones como medio de transporte.
Así, en la sentencia se expone que Pablo G.F., entre noviembre y diciembre de 2022, se concertó con otros tres acusados (José Antonio C.R., el capitán; José Javier F.V.; y el angoleño Mabakala P., jefe de máquinas) para realizar el transportes de casi tres toneladas de cocaína en bordo del ‘Simione’.
El barco salió de Luanda (Angola) pero tuvo que hacer escala en Dakar (Senegal), y hasta allí se desplazó el armador el 29 de noviembre para gestionar el repostaje, carga de víveres y embarque de otro tripulante, ya que, tras un motín de los tripulantes angoleños (que se negaron a seguir al conocer que iban a transportar cocaína), el barco se quedó solo con el capitán y el jefe de máquinas. En ese momento se embarcó José Javier F.V.
TRAVESÍA Y ABORDAJE
Desde Dakar, el ‘Simione’ partió a principios de diciembre en dirección a unas coordenadas previamente facilitadas por Pablo G.F., al sureste de las Azores, donde se hizo el trasvase de la droga y se puso rumbo a las costas portuguesas. El 18 de diciembre, previa autorización judicial y en base a informaciones recibidas de la DEA americana, la Guardia Civil procedió al abordaje de la embarcación. En la nave viajaban los tres tres tripulantes y casi 3.000 paquetes de droga distribuidos en 115 fardos.
El tribunal sostiene que el armador controló y supervisó la singladura del barco en todo momento, manteniendo contacto con el capitán del navío e interesándose por todo lo que iba sucediendo. De hecho, el 19 de diciembre y tras haber pedido contacto con el ‘Simione’, Pablo G.F. hizo varias llamadas a la GNR portuguesa, la Capitanía Marítima de Viana do Castelo y el Centro de Coordinación de Búsqueda y Salvamento de Lisboa «para saber cuál había sido la suerte del buque del cargamento».
DELITOS Y PENAS
Por estos hechos, la Audiencia condena al armador como responsable de un delito de tráfico de drogas agravado por la cantidad y por el uso de embarcación, a la pena de 12 años de cárcel y el pago de multas que suman 600 millones de euros.
También condena a Mabakala P., José Antonio C.R. y José Javier F.V., a las penas de 10 años, 9 años y medio, y 7 años y medio de cárcel, respectivamente; aplicando en el caso de José Javier la atenuante de confesión tardía. A los tres les impone multas que suman 1.220 millones de euros.
Por otra parte, la sala condena también a un quinto acusado, al que se le intervinieron un kilo de cocaína, un kilo de heroína, hachís y dinero en efectivo, en un registro en su domicilio de Ponte Caldelas, Argentino R.E. Así, le imponen 6 años de cárcel y multa de 230.000 euros.
En la sentencia, los magistrados desestiman las alegaciones de nulidad de la validez de las pruebas obtenidas durante la investigación. La sentencia no es firme, pues puede ser recurrida ante la Sala de lo Civil y Penal del TSXG.

