Navantia ha ampliado el plazo para que los sindicatos entreguen sus aportaciones al plan estratégico ‘Horizonte 2029’ hasta el próximo día 30 de junio, según han indicado fuentes de la empresa a Europa Press.
Este plan estaba programado para aprobarse la semana que viene, pero, tras las quejas de los sindicatos, Navantia, «siendo sensible a sus preocupaciones», ha decidido darles algo más de tiempo.
Precisamente, CCOO denunciaba en un comunicado este pasado miércoles que no había «voluntad real de negociación con los representantes de los trabajadores, dado que el plan estratégico se había entregado con apenas unos días de margen».
«Es evidente que la dirección menosprecia el diálogo social, la participación y la negociación. Únicamente quieren cubrir el expediente», reiteraban, calificando la situación de «inaceptable».
CRÍTICAS DE CCOO
Asimismo, desde la organización liderada por Unai Sordo criticaban que este plan «repite una fórmula antigua, basada en grandes anuncios, objetivos inflados, mucha propaganda y, una vez más, la plantilla colocada en el centro de los sacrificios». Para el sindicato, el propio documento reconoce «problemas estructurales» que CCOO lleva años denunciando, como es la subactividad, la dependencia de decisiones políticas, elevados costes en la organización estructural de la empresa sin beneficio económico y ausencia de una planificación industrial estable.
«Lo grave es que, una vez más, las soluciones pasan por ajustes organizativos, flexibilidad laboral y reordenación de plantilla, es decir, por trasladar y aumentar la presión a las personas trabajadoras en lugar de afrontar el verdadero debate de fondo: qué modelo industrial necesita Navantia y si hay compromiso real para sostenerlo», reprochaba el sindicato.
Ante ello, CCOO exigía a la Sociedad Esstatal de Participaciones Industriales (SEPI) transparencia para evitar una «privatización encubierta» de la empresa pública, así como un rejuvenecimiento de la plantilla mediante el aumento de la contratación de personal propio para evitar la pérdida de conocimiento y mano de obra, y claridad en las inversiones, que deben garantizarse mediante presupuestos «firmes y claros» para una modernización que garantice la competitividad con astilleros punteros.
Según CCOO, el plan vende objetivos ambiciosos como duplicar ingresos, aumentar márgenes, crecer en empleo y alcanzar una alta ocupación industrial, pero el propio texto admite que todo ello depende de factores externos como programas del Ministerio de Defensa, decisiones de la Unión Europea o la evolución geopolítica.

