La ciudad de Lugo ha celebrado este sábado, 14 de junio, la Ofrenda do Antigo Reino, declarada Ben de Interese Cultural, en una jornada de altas temperaturas y la presencia de autoridades políticas e institucionales de la Comunidad.
Tal y como ha trasladado el Gobierno de la ciudad amurallada en una nota de prensa, la festividad empezó con la recepción oficial en el Ayuntamiento, presidida por la alcaldesa de Lugo, Elena Candia, en la que participaron el alcalde de Tui y oferente de este año, Enrique Cabaleiro González, y el alcalde de Mondoñedo, Manuel Ángel Otero.
Durante el acto, hubo intercambio de regalos institucionales entre la alcaldesa de Lugo y el alcalde de la ciudad luso, así como la firma en el Libro de Honra del Ayuntamiento por parte del Delegado Rexio.
Tras la recepción institucional, se desplazaron hasta la Catedral de Lugo, donde tuvo lugar la misa solemne y la tradicional Ofrenda do Antigo Reino de Galicia al Santísimo Sacramento, realizada este año por el mandatario de Tui en representación de las siete antiguas capitales históricas gallegas.
En la celebración participó el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda; la vicepresidenta del Parlamento de Galicia, Raquel Arias; la conselleira do Medio Rural, María José Gómez; senadores por Lugo, diputados, la subdelegada del Gobierno, miembros de la Corporación municipal de Lugo, así como representantes de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, autoridades militares y representantes de distintas instituciones.
A continuación ha tenido lugar la procesión, acompañada de la música tradicional con la interpretación de la Marcha Solemne del Antiguo Reino de Galicia. Los Xílgaros abrieron la procesión, mientras que la Asociación Cultural y Juvenil del Traje Tradicional de Tui cerró la comitiva.
Durante el recorrido tuvieron también protagonismo las danzas procesionales de arcos y de castañuelas interpretadas por la Escuela O Xeito y los integrantes del grupo etnográfico Traxandaina, que lucieron trajes tradicionales.
En este contexto, la alcaldesa ha destacado la «importancia» de seguir preservando y promoviendo esta ceremonia, declarada Ben de Interese Cultural (BIC), por constituir un «legado único» que «forma parte de la historia de Galicia y de la identidad de la ciudad de Lugo».

