Un grupo de investigación de la universidad Alfonso X El Sabio se ha valido de cetáceos de Galicia para analizar el papel de la proteína TAU-fosforilada (AT100) en el envejecimiento cerebral de estos animales.
Este estudio, liderado por el doctor Fernando Vásquez y la doctora Belén Alonso-Escamillo, cuenta con participación de la Coordinadora para o Estudo dos Mamíferos Mariños (Cemma).
La presencia de AT100 en humanos y otros primates está relacionada con la aparición de enfermedades neurodegenerativas. Además, se estudió su distribución en neuronas en distintas regiones cerebrales, como la corteza frontal (parte más superficial del cerebro) y el cerebelo (parte posterior del encéfalo).
Los resultados mostraron que la proporción de neuronas con AT100 aumenta progresivamente con la edad en ambas áreas, siendo mayor en los individuos adultos que en subadultos, y en estos mayor que en juveniles. No se detectaron diferencias asociadas al sexo.
«Se observó una fuerte correlación entre los niveles de AT100 en la corteza y el cerebelo, en este caso en mayor medida en las células granulares (neuronas más pequeñas y abundantes en el cerebro humano, ubicadas en el cerebelo y el hipocampo, con un papel en el procesamiento sensorial, el control motor y la memoria) que en las neuronas de Purkinje (células más grandes y complejas ubicadas en la corteza cerebelosa, con un papel de integración en este órgano, procesando información sensorial y motora en movimientos suaves, precisos y coordinados), lo que sugiere un mecanismo regulador sistémico y coordinado», explica Cemma en un comunicado este miércoles.
Llama la atención que también se identificaron niveles elevados de AT100 en un individuo subadulto con necrosis cerebral, lo que podría indicar que esta proteína podría participar tanto en procesos normales de envejecimiento como ser también un marcador sensible de daño neuronal agudo, lo que resaltaría la potencial doble utilidad que tiene su estudio.
Como conclusión del trabajo se propone que «la translocación de AT100 hacia el núcleo celular tendría una función neuroprotectora, actuando como un mecanismo para preservar la integridad del ADN frente al estrés oxidativo y la hipoxia intermitente asociados al buceo de los cetáceos».
Este es un estudio preliminar con un pequeño tamaño muestral que sigue en marcha gracias a la recogida de más muestras por parte de la red de varamientos de Galicia.

