Escasez de personal, falta de atención psicológica, listas de espera de hasta siete meses para un centro público y sobrecostes de los servicios extras, son algunos de las principales quejas de los familiares de personas internas en residencias.
Así se desprende de una encuesta realizada por OCU, según la cual la valoración de estos centros no supera el 6,5 sobre 10 en el caso de las residencias públicas y el 6,9 para las privadas, aunque también existen diferencias por comunidades autónomas. Las mejores notas se encuentran en la Comunidad Valenciana y las peores en la Comunidad de Madrid y Cataluña, siete puntos por debajo de los que obtienen otras regiones como Andalucía y Galicia.
Para la realización de la encuesta, la OCU ha realizado una encuesta entre una muestra representativa de familiares cercanos al ingresado en relación a su satisfacción con los servicios ofrecidos.
La escasez de personal durante la noche y en festivos o fines de semana es el principal problema, lo que se traduce, según las familias, «falta de atención sobre la salud del residente, falta de ayuda para asesarse o comer, fallos de seguridad y conflictos personales entre los residentes».
La falta de ayuda psicológica es otro problema común, y el 36% de los mayores no dispone de un psicólogo ni siquiera una vez por semana. Como también lo es el sobrecoste de los servicios extra (podólogo, fisioterapeuta, peluquería), que suponen otros 110 euros de media sobre la cuota mensual, encareciendo aún más la factura.
Respecto a la cuota mensual, el precio ronda los 2.040 euros al mes para las residencias privadas, casi el doble que para una pública (1.188 euro/mes), pero no mucho más que las concertadas (1.689 euro/mes). Si bien estas últimas reciben financiación pública para algunas plazas y el residente solo paga un porcentaje de su pensión según sus ingresos, lo mismo que en las residencias públicas. En cualquier caso, la mitad de los encuestados indican que los ingresos regulares de los residentes no bastan para afrontar las cuotas y deben completarlas con los ahorros o con ayudas de familiares.
El precio condiciona la elección del centro, pero la proximidad al domicilio familiar es incluso más importante para los encuestados y aseguran que de media desde el domicilio familiar al centro es de 10 kilómetros. Este dato apunta, según la OCU, a la escasez de plazas, al menos para entrar en una residencia pública, donde el tiempo media de espera alcanza los 225 días –más de 7 meses–; y 162 días para una residencia concertada. Esta demora supone, que muchas familias tengan que atender personalmente a los mayores dependientes al no poder afrontar el coste temporal de una residencia privada.
PERFIL DE RESIDENTE
El perfil del residente es el de una persona que ingresó con 83 años por un problema de salud, principalmente una discapacidad física (53%), un deterioro cognitivo leve (43%), demencia (33%), depresión (29%) y/o Alzheimer (27%). Quienes fallecieron allí lo hicieron más de cuatro años después de su ingreso.
Ante los resultados de esta encuesta, OCU ha urgido a la administraciones locales y autonómicas a incrementar la oferta de residencias, pero también a aumentar las inspecciones para garantizar la calidad del servicio que ofrecen a los residentes, «una calidad distante de los estándares que deberían acompañar a un servicio de atención integral a personas vulnerables».

