El alcalde de Ourense, Gonzalo Pérez Jácome, ha convocado para este viernes el pleno para la aprobación inicial del presupuesto municipal de Ourense para este año 2026 –que asciende a 127,8 millones–, pero el rechazo compartido por los grupos de la oposición y la denuncia de la ausencia de un informe de Intervención que ven «preceptivo» deja en el aire el futuro de las cuentas a las puertas de la sesión.
La convocatoria de la sesión extraordinaria para este viernes a las 9,00 horas fue confirmada el pasado martes y el Ayuntamiento ourensano trasladó que la propuesta había sido dictaminada favorablemente en la comisión de pleno con los votos a favor de Democracia Ourensana, la abstención del PP y el voto en contra del PSdeG-PSOE y el BNG.
El documento, indicaba el gobierno local, está formado por las cuentas del propio Ayuntamiento y las de su organismo autónomo, el Consello Municipal de Deportes, junto con las bases de ejecución y los anexos de personal, y asciende a 127,8 millones de euros.
En su reacción posterior, populares, nacionalistas y socialistas mostraron su rechazo a los presupuestos y pusieron el foco en que no iba acompañado de un documento preceptivo para que salga adelante la tramitación del expediente: el informe de fiscalización de la Intervención General.
El BNG avanzó que no votaría a favor y, a las puertas del pleno, fuentes del partido consultadas por Europa Press este jueves han anticipado que prevén solicitar la retirada del expediente presupuestario, al señalar que este está «incompleto» precisamente por la ausencia del informe de fiscalización que consideran indispensable.
El PP no ha clarificado públicamente el sentido de su voto, pero fuentes de la formación que dirige Alfonso Rueda consultadas por Europa Press este jueves se inclinan por demandar también que el expediente quede sobre la mesa y no se someta a votación, debido a la falta del documento económico de Intervención.
Por su parte, fuentes socialistas han mantenido su postura contraria con respecto al proyecto presupuestario «tal y como está», y han incidido en que falta el mismo documento que cuestionan sus compañeros de las filas de la oposición en el Consistorio ourensano. Pero han recalcado que su postura se decidirá durante la sesión plenaria, al barajar «todos los escenarios».
ESCENARIOS ABIERTOS
En una coyuntura política en la que resulta clave la aritmética, si se materializa que PP (con siete ediles) y BNG (con cuatro) piden dejar el expediente sobre la mesa, el PSOE (con seis concejales) tendría un papel decisivo para determinar si las cuentas siguen con su tramitación o no.
Sumarse e incluso abstenerse ante una petición de retirada de las cuentas compartida por BNG y PP (que suman 11 frente a los 10 ediles de DO) frenaría el expediente, pero si rechazase esta demanda con los de Jácome, facilitaría que continuase el debate y se produjese una votación.
De acuerdo con los postulados políticos que mantienen hasta este jueves los partidos, Jácome no tendría apoyos a unas cuentas con las que todos son críticos, pero si la votación (aunque el resultado sea negativo) llega a producirse este viernes, el regidor tendría margen legal para convocar el lunes una cuestión de confianza.
Este sería el último recurso para –si como es previsible no hay opciones de que se articule una mayoría alternativa de sus rivales políticos– que pudiese sacar adelante las cuentas para el último ejercicio de mandato municipal.
Sin embargo, dado que juega en el límite legal (la Ley orgánica del régimen electoral general determina que no se podrá plantear una cuestión de confianza en el último año de mandato de las corporaciones), si este jueves no hay votación, Jácome no tendría margen ya para acudir a la vía de la cuestión de confianza y se le cerrarían las puertas a la aprobación de los presupuestos.

