El secretario de Estado de Energía, Joan Groizard, ha asegurado que el suministro de queroseno en España para el próximo verano está garantizado, incluso en escenarios hipotéticos de interrupción de fronteras, a pesar de las tensiones en el abastecimiento por la crisis por el conflicto en Oriente Próximo.
Durante su intervención en un desayuno informativo organizado por Nueva Economía Fórum, Groizard trasladó «un mensaje de tranquilidad» respecto al suministro de combustible para aviación del país, ya que España cuenta con del orden de reservas por 90 días de existencias.
«Aunque hipotéticamente mañana se cerrara la frontera, cosa que no va a ocurrir, pero hipotéticamente, aunque se cerrara la frontera, este verano teóricamente lo podríamos pasar», dijo.
A este respecto, puso en valor el «continuo» contacto del Gobierno con el sector petrolero y gasista, con reuniones semanales, en las que se está trasladando esa «normalidad».
«Los contratos se están cumpliendo y los cargamentos se están llegando», recalcó, reconociendo, además, el esfuerzo de la industria del refino para asegurar el suministro.
SOLIDARIDAD, PERO GARANTIZANDO PRIMERO «EL SUMINISTRO PROPIO».
Asimismo, señaló que España participa activamente en el debate europeo sobre garantías de abastecimiento, poniendo sobre la mesa la disponibilidad y solidaridad con el resto del país, «pero lógicamente bajo la premisa primera de garantizar el suministro propio».
No obstante, Groizard advirtió de que esa posición favorable de España, producto de ese trabajo en el pasado para adaptarse a esa condición de península energética, que le ha permitido ahora «no estar tan expuesta al Estrecho de Ormuz», tampoco «es inmunidad».
«No sabemos cuánto va a durar la crisis. Sabemos con toda probabilidad que va a seguir habiendo crisis y estamos ya expuestos, aunque estemos seguros en el abastecimiento, estamos ya expuestos a crisis de precio», añadió al respecto.
Además, recordó que los efectos económicos se prolongarán incluso si cesa el conflicto actual, ya que «las infraestructuras dañadas, la necesidad de reponer los flujos comerciales, hará que esto, que los impactos al menos económicos, duren un tiempo».
En este sentido, Groizard subrayó que Bruselas ya ha cifrado el coste de la crisis energética para Europa en 30.000 millones de euros, por lo que defendió la necesidad de avanzar en la sustitución de combustibles fósiles.
«Cada euro de más que pagamos, cada euro que se encarece por un fósil que no desplazamos o que no sustituimos por fuentes autóctonas de una forma u otra, es un euro que no nos está ayudando a ser más fuertes en la siguiente crisis», aseveró.
A este respecto, el secretario de Estado de Energía destacó la «ventaja competitiva» que tiene España con las renovables, que está permitiendo, a diferencia de lo que se vivió en la anterior crisis por la guerra de Ucrania, que la factura eléctrica para los consumidores «esté protegida».

