Un hombre acusado de amenazar con un azadón a un vecino octogenario en la localidad de Celme, en el municipio ourensano de Rairiz de Veiga, sostiene que «no se ha demostrado su culpabilidad» durante el juicio.
Así lo ha trasladado el inculpado en el juicio celebrado este miércoles en la Plaza número 2 de la Sección de lo Penal del Tribunal de Instancia de Ourense, en el que ha aseverado que vecinos de la zona «llevan años acosándolo para que abandone el domicilio».
Asimismo, el acusado ha subrayado que permanece «abusivamente encerrado» desde hace nueve meses en su vivienda, puesto que había sido condenado en enero de 2024 a localización permanente, estando así obligado a permanecer en su domicilio, con la excepción de poder salir los jueves.
RELATO DE LA VÍCTIMA
Por su parte, el vecino denunciante, ha explicado en Sala que en el momento de los hechos –el 30 de julio de 2025 sobre las 20.00 horas, según se matiza en el escrito fiscal–, escuchó ruidos en el exterior de su vivienda y que, al salir, vio al acusado perseguir a sus perros.
Entonces, según ha explicado el octogenario, le manifestó al inculpado que «qué daño le habían hecho» los animales, procediendo el acusado a recalcar que «los iba a matar» y que a él «lo mataba ya mismo».
Así las cosas, en palabras de la víctima, el denunciado comenzó a perseguirlo con un azadón, procediendo el denunciante a correr hacia su casa y encerrarse tras el portón metálico de su garaje, escuchando entonces al inculpado golpear con el mismo objeto la puerta varias veces.
En el transcurso de los golpes, la víctima le indicó al inculpado que iba a llamar a la Guardia Civil, respondiendo el acusado –según ha relatado el octogenario– que «llamase a la cona que le parió» y continuando con los golpes.
«Tengo miedo por mi vida y por mi seguridad. No quiero verlo más», ha recalcado el denunciante en juicio, y ha incidido en que este no era el primer conflicto que había vivido con el acusado, recalcando que «le había roto 300 tejas una vez» y que este «no se lleva bien con nadie».
PRUEBA TESTIFICAL
Asimismo, han sido llamados a declarar agentes de la Guardia Civil que se personaron en el lugar de los hechos tras recibir una llamada de la víctima, que han ratificado que únicamente se encontraban denunciado y denunciante en el pueblo.
En este sentido, la Comandancia ha explicado que vieron daños en la puerta metálica de acceso al garaje, y que el inculpado se encontraba «alterado» cuando estos se personaron en el municipio, mientras que el octogenario se encontraba «atemorizado».
PETICIÓN DE CONDENA
Así las cosas, Fiscalía ha solicitado la pena de dos años de prisión, así como el pago de una indemnización de 102,85 euros por los gastos de reparación de la puerta, y la prohibición de aproximarse a una distancia inferior a 400 metros de la víctima durante cinco años, por un delito de amenazas y un delito de quebrantamiento de condena.
La letrada de la acusación particular se ha adherido al escrito fiscal y ha solicitado en sala la pena de prohibición del acusado de residir en la localidad de Celme y a menos de 30 kilómetros del domicilio del denunciante durante cinco años, al sostener la existencia de antecentes de «peligrosidad y animadversión» del acusado a la víctima.
Por su parte, la letrada de la defensa ha solicitado la libre absolución al recalcar que la «única prueba de cargo» es la declaración del denunciante «sin corroboración objetiva».

