El Servizo Galego de Saúde (Sergas) destina un 12% de su presupuesto a atención primaria, cifra inferior a la recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que es de un 25%, y menor también a la media nacional, que se sitúa en un 14%.
Esta es una de las conclusiones derivadas de los informes publicados este jueves por el Consello de Contas, órgano fiscalizador de los servicios públicos autonómicos.
El conselleiro mayor del Consello de Contas, Juan Carlos Aladro, ha entregado este mediodía en el Parlamento de Galicia, donde ha sido recibido por el presidente de la Cámara gallega, Miguel Ángel Santalices, la Memoria de Actividades e as Contas Anuais del Consello, correspondientes al ejercicio 2025.
En materia sanitaria, el Consello publica dos informes: uno sobre la fiscalización selectiva del programa de Atención Primaria y otro sobre la cuenta general del Sergas.
Respecto a la situación del servicio de primaria, el organismo anima al Sergas a incrementar su financiación específica para aproximarse a las recomendaciones de la OMS.
Tal y como recogen, el gasto del Sergas se incrementó entre 2019 y 2024 en un 27,5%, aumento que se corresponde, fundamentalmente, a atención hospitalaria y gasto farmacéutico.
En 2023, el gasto sanitario consolidado en arención especializada representó el 62%, mientras que el gasto farmacéutico por recetas alcanzó el 16%, cifras superiores al gasto consolidado nacional, que se sitúan en el 61% y en el 14%, respectivamente.
Por el contrario, primaria concentró el 12% del gasto, por debajo del 14% nacional y «alejado» del 25% recomendado por la OMS.
«COBERTURA SANITARIA DEFICIENTE Y DESIGUAL»
Otro de los puntos donde pone el foco el Consello de Contas es en la carencia de profesionales y la consecuente falta de relevo generacional, un problema «estructural» para el organismo.
Inciden, sobre todo, en las categorías de medicina de familia y pediatría, donde 120 ayuntamientos gallegos carecen de servicio pediátrico en sus centros de salud y 96 comparten pediatra (en base a datos de octubre de 2025).
«Aunque la cobertura asistencial está garantizada mediante la derivación de los menores al médico de familia, esta situación evidencia una cobertura insuficiente y desigual, especialmente en zonas rurales, afectando a la equidad en el acceso a la atención sanitaria infantil», aducen.
Además, indican que la comparativa entre plazas de médicos internos residentes (MIR) y la proyección de jubilación de profesionales en estas dos categorías, «no garantiza» el relevo generacional.
La insuficiencia estructural, añaden, se «evidencia especialmente» en los periodos de vacaciones, «en los que no se logra garantizar la cobertura de las agendas de los médicos ni de los pediatras».
Ante esto, instan al Sergas a mejorar la gestión de las ausencias y substituciones y a recurrir menos a las intersustituciones y a las prolongaciones de jornada.
LA TEMPORALIDAD, EN UN 28%: EL OBJETIVO ES UN 8%
Por otra parte, apuntan que no se consigue alcanzar el objetivo del 8% en cuanto a la temporalidad del personal sanitario, que en 2023 estaba en un 28%.
Si bien reconocen que el porcentaje se redujo «significativamente» tras la convocatoria de 468 plazas ese mismo año y que el Sergas cumple el objetivo de aprobación anual de la oferta de empleo público, existe una demora en la convocatoria y resolución de alguno de los procesos selectivos.
Exponen también la existencia de desigualdades territoriales, especialmente en ayuntamientos con menos de 5.000 habitantes y para servicios como odontología, higiene bucodental y fisioterapia.
Aunque el número de pacientes asignados a cada profesional es inferior a la media estatal, indican que el envejecimiento de la población y la cronicidad asociada hacen que la presión asistencial se sitúe por encima de ese promedio.
En la actividad asistencial predomina la consula por enfermedad, seguida de la renovación de prescripciones farmacéuticas y de la incapacidad temporal.
«Esta distribución evidencia que la atención está centrada en la demanda inmediata del paciente, mientras que las actuaciones preventivas, de promoción de la salud y los programas específicos para pacientes crónicos o polimedicados tienen una presencia residual o inexistente», señalan.
Asimismo, el análisis de los tiempos de acceso realizada sobre la muestra correspondiente a las áreas sanitarias de Ferrol y Pontevedra muestra un «incremento significativo en los tiempos de espera». No se alcanza, indican, el objetivo de garantizar el acceso a consulta en un plazo máximo de 48 horas desde la solicitud de la cita.
Apuntan también que el 5% de las consultas a las que los pacientes no acuden, no se anulan, y que se observa una consolidación «progresiva» del papel de la enfermería como «elemento clave» en la estructura asistencial de primaria.

