La comunidad universitaria de la Universidade de Santiago de Compostela (USC) ejerció su derecho a voto en las elecciones celebradas el 12 de febrero (primera vuelta) y el 11 de marzo (segunda vuelta), procesos que se desarrollaron de forma electrónica y que permitieron, según ha destacado la institución, ahorrar 5,6 toneladas métricas de dióxido de carbono (CO2) en emisiones directas e indirectas de gases de efecto invernadero.
En concreto, la USC ha desgranado en una nota de prensa que esta cifra equivale a las emisiones de un automóvil al recorrer aproximadamente 51.000 kilómetros, por lo que ha incidido en el «significativo impacto» de estas elecciones en términos de sostenibilidad.
En términos económicos, ha cifrado en 25.000 euros el ahorro entre la votación electrónica y la votación presencial, considerando los costes fijos y operativos de cada modalidad. «El impacto social fue claro y contundente», ha subrayado la universidad compostelana.
Por otro lado, se ha referido al nivel de participación, «siendo en el caso de los estudiantes casi tres veces superior a los datos obtenidos con el sistema de urnas de papel». Asimismo, ha ensalzado la «facilidad» del voto, «desde cualquier dispositivo electrónico en tan solo unos minutos».
De hecho, ha asegurado que durante la jornada electoral fue necesario informar que la hora de votación se refería a la zona horaria GMT (Hora Media de Greenwich), «ya que diversos miembros de la comunidad universitaria votaban desde diferentes enclaves geográficos continentales». Con todo, ha indiciado que el número de incidentes fue «un 70% menor que en las votaciones tradicionales».

