Un recluso de 25 años del centro penitenciario de Bonxe, ubicado en el municipio lucense de Outeiro de Rei, ha aceptado este jueves una pena de cuatro años de prisión tras reconocer su responsabilidad en un delito contra la salud pública, que se vio en la Audiencia Provincial. En concreto, la sustancia fue localizada en su celda por perros especializados de la Guardia Civil y, según la acusación, estaba destinada presuntamente a su venta a otros internos.
De acuerdo con el escrito del Ministerio Fiscal, los hechos se remontan al 7 de noviembre de 2024, cuando la Unidad Cinológica de la Guardia Civil llevó a cabo una inspección en el penal. Durante la intervención, los agentes localizaron diversas cantidades de droga en la celda ocupada exclusivamente por el acusado.
En el registro se halló un envoltorio con seis pequeñas bolsas que contenían 0,683 gramos de cocaína con una pureza del 68,34 %, cuyo valor en el mercado ilícito se estimó en 59,17 euros. Asimismo, se intervinieron otras tres bolsas con 1,059 gramos de la misma sustancia, con una riqueza del 68,88 % y un valor aproximado de 92,48 euros.
Además, los agentes encontraron cinco fragmentos de resina de cannabis (hachís) con un peso total de 101,16 gramos y un valor estimado de 679,79 euros.
La Fiscalía sostuvo que el interno tenía la droga preparada para su distribución dentro del centro penitenciario, por lo que en un primer momento solicitó una condena de seis años de prisión y el pago de una multa de 2.494 euros.
No obstante, antes de la celebración del juicio, las partes alcanzaron un acuerdo de conformidad por el que la pena quedó fijada en cuatro años de cárcel y una multa de 1.662,88 euros. El joven ha sido trasladado nuevamente al penal de Bonxe, donde continúa cumpliendo condena.

