La Coordinadora Estatal de Asociaciones Solidarias con el Sáhara, CEAS-Sáhara organiza un año más el programa ‘Vacaciones en Paz’ y busca hogares españoles para acoger este verano a 4.000 niños saharauis procedentes de los campamentos de refugiados de Tinduf (Argelia). Los pequeños, con edades comprendidas entre 8 y 12 años, pasarán en España los meses de julio y agosto.
«Este año queremos ver si, con la colaboración de todas las familias, podemos llegar a los 4.000. Querríamos sacar a 1.000 niños más que el año pasado pues se prevé que este verano las temperaturas van a subir a la sombra más de 60 grados en los campamentos», ha explicado la presidenta de CEAS-Sáhara, Maite Isla, en declaraciones a Europa Press.
El resto del año, estos niños viven con sus familias en jaimas y casas de adobe, y los alimentos y las medicinas no abundan. Por este motivo, cuando los pequeños llegan a España, en cada comunidad autónoma, las asociaciones tienen convenios para que puedan pasar revisiones sanitarias –incluyendo vacunas y chequeos odontológicos– y además, durante dos meses pueden recibir una alimentación equilibrada. También fortalecen su español, ya que es el segundo idioma en el Sáhara Occidental, y conocen otra cultura.
En todo caso, Isla puntualiza que son niños que provienen de familias estructuradas y que en los campamentos no les falta cariño. «A nivel familiar, es una pasada. La figura de los abuelos es importantísima, la figura de la mujer en los campamentos es muy valorada y, por lo tanto, lo que es el afecto, el cariño, eso lo tienen. Lo que no tienen son cosas materiales y prioritarias, como temas de salud o alimentación», ha explicado Isla.
En este sentido, la presidenta de CEAS-Sáhara aclara que cuando llega el final del verano y tienen que regresar a los campamentos de refugiados no se marchan tristes. «Marchan felices y contentos, deseando llegar a sus casas, llevándoles regalos, enseñándoles las fotos, contándoles todas las anécdotas, porque no hay que olvidar que son niños que vienen de familias totalmente estructuradas», ha puntualizado.
Asimismo, Isla destaca los «lazos» que los pequeños crean en España con sus familias de acogida y, en este sentido, ha recordado que el verano pasado llegaron a España 180 menores que salían por primera vez de los campamentos y que fueron acogidos por la misma familia con la que estuvieron hace años sus padres.
A su vez, añade que no se puede olvidar que «el tema del Sáhara es un tema político» y «no tiene otra solución que no sea política». Mientras tanto, considera que «los mejores embajadores para dar a conocer el problema del Sáhara son los niños y niñas que vienen de vacaciones a España» cada verano con el programa ‘Vacaciones en paz’.
Isla explica que aquellas personas que quieran acoger a uno de los pequeños pueden apuntarse a través de las distintas asociaciones de amigos del pueblo saharaui repartidas por toda España o llamando a CEAS-Sáhara, donde les facilitarán el contacto de la asociación de su comunidad autónoma. «Merece la pena», asegura.
Sobre el perfil de las familias acogedoras, pueden participar en el programa desde hogares unipersonales hasta familias con niños, y para ser seleccionados deberán superar una serie de entrevistas y presentar los certificados que acrediten que no tienen antecedentes penales ni de delitos de naturaleza sexual.
El programa ‘Vacaciones en paz’ tiene sus raíces en 1979 cuando, gracias a la colaboración entre en Frente Polisario y el PCE, llegaron a España los primeros 100 niños saharauis, que se repartieron entre tres comunidades: Andalucía, Valencia y Cataluña. La iniciativa surgió con el objetivo de apartar a estos menores de la guerra y de las duras condiciones del desierto durante los meses de verano.

