La instalación de molinos de viento en áreas marítimas lejos de la costa (off- shore) tiene diferentes lecturas segundo las posiciones de empresarios, autoridades políticas y movimientos ecologistas y ambientalistas. Una es la de aliviar la presión en relación al número de parques eólicos en tierra, sobre todo por las protestas en los últimos tiempos ante determinadas instalaciones. Otra lectura es la poca incidencia que podrían tener estos ingenios sobre el ambiente marino y por último, la posible apertura de un nicho de mercado para la construcción en astilleros, ahora mismo casi que parada en los astilleros gallegos.

OFF-SHORE

La implantación de estos aerogeneradores se hará en aguas lejanas de la línea de costa, fuera de áreas como bahías, estuarios o rías. “Son instalaciones sobre plataformas frotantes que luego van ancladas al fondo marino” dice Cristóbal López de Ecologistas en Acción. Las competencias para su instalación pasan por la administración central por tener las competencias sobre las aguas territoriales más exteriores. “Hay un documento del Gobierno central a lo que se le presentaron alegatos, sobre todo desde Andalucía, pero también Galicia había presentado alegatos en cuanto consecuencias sobre la pesca”.

“No hay una estrategia clara sobre el aprovechamiento eólico en aguas territoriales del Estado” indica Fins Eirexas de Adega. La estrategia pasaría por realizar estudios en profundidad sobre la rentabilidad y necesidad real de estos espacios productivos. “Carecemos de un marco de planificación estratégica para resolver la cuestión de se necesitamos aerogeneradores en el mar cuando tenemos los montes invadidos”. Sobre la potencia que se puede tener de los molinos en las costas gallegas son cifras aproximadas, desde los 300 Mw a los 96 Gw.

La proliferación de parques terrestres y “el rechazo que está provocando esta eólica terrestre, posiblemente esté detrás de este movimiento empresarial hacia eólica en el mar” señala Iñaki Varela de Verdegaia. Ya había habido estudios anteriores que quedaron parados por cuestiones medioambientales y de orografía. “Para nosotros se debería discutir cuál es el marco en que se va a desarrollar, si son necesarios macrogeneradores, parques más esparcidos y quien llevará la producción, empresas o fondos de inversión”.

La Vicepresidencia segunda de la Xunta y Consellería de Economía, expone que desde lo ejecutivo gallego a intención “es estudiar el desarrollo del sector de la eólica marina a través de un Hub de eólica offshore”. El objetivo marcado es la consolidación de esta energía renovable “el ámbito industrial y el impulso para llevar adelante proyectos de generación”.

AFECTACIONES Y CONSECUENCIAS

Las plataformas (también llamadas jacktes) sobres las cuáles se instalarían los eólicos en el mar, tendrían tanta incidencia en medio marítimo como los equivalentes terrestres sobre las superficies donde se instalan? “Todo puede contaminar, pero la eólica marina tendría menos impacto debido al sistema de anclado en el fondo marítimo” dice Cristóbal López. “Quien posiblemente pueda tirar mayor rendimiento a priori serían los astilleros que diseñen y monten las jackets”.

Desde Adega insiste en la necesidad de conocer si estos proyectos “responden la alguna necesidad o se estamos delante de una burbuja especulativa” dice Eirexas. El temor es que se esté produciendo por producir”, dándole respuesta a las peticiones del “ oligopolio energético”. A esto añade las posibles repercusiones “sobre la costa y las especies que viven en esos espacios”, pensando en la producción pesquera y en la protección de la fauna.

Sobre este último punto, Iñaki Varela también coincide sobre la observación de las afectaciones “sobre las aves migratorias, las especies marinas que podan ver afectado su hábitat”. De nada sirve hablar de renovables justo ahora “en un momento crítico con la transición ecológica apostando por las renovables se en realidad vamos a consumir el mismo, es decir, rebajar el consumo eléctrico”. Aparte, Varela señala que “yo creo que está trascendiendo una apuesta por las renovables donde se implican las grandes empresas con macroproyectos”.

Desde la Xunta tense la intención de crear un observatorio que “sirva como punto de encuentro para el diálogo entre la administración, el sector y los agentes económicos”. Esto se explica con que cualquier decisión que se adopte “en este campo tiene que ir de la mano de la industria, de la actividad marítimo-pesquera y de las empresas de este ámbito”. No se dice nada de agrupaciones sociales, vecinales u organizaciones ambientalistas. “Este observatorio se encargaría de identificar las oportunidades de la eólica marina y también de analizar su impacto en las costas gallegas”. Finalmente, la Xunta declara que todo cuanto se haga “vendrá determinado por lo que marque el Gobierno central en los planes de ordenación del espacio marítimo (POEM)”.

La discusión de un marco donde se aclare si la eólica marina es necesaria, quien va a controlar la producción y cara donde ve a ir, si habrá perjuicios para la pesca, la fauna marina y mismo el turismo de playa y por último, si esto ayudará a cambiar el modelo de consumo. Todo esto y más puntos conformarían un marco de discusión sobre los eólicos en el mar que sectores ambientalistas quieren poner en discusión. ¿Atender a las necesidades o a las peticiones de la industria?