La web del Gobierno central sobre la COVID dice en una sola frase: “Las vacunas y la vacunación son gratuítas para toda la ciudadanía”. La universalidad del sistema sanitario en Galicia y en el resto del Estado. Y con todo, los gobiernos de la UE tuvieron que aportar millones de euros dentro del plan Estrategias de Vacunas de la UE. Miembros de las comunidades científica y médica, así como políticos y voces vinculadas al tercero sector, acusaron de “oscurantismo” las formas en que Europa y los laboratorios llegaban a acuerdos para creación de fórmulas contra la pandemia. ¿Cuánto lleva invertido a UE? No se sabe.

PRECIOS DE LA INVERSIÓN

El avance imparable de la COVID hizo actuar a las autoridades europeas con celeridad ante un colapso sanitario que finalmente se materializó. Las negociaciones se llevaron a cabo con varios laboratorios, en principio seis, pero lo que no trascendía era el coste para las arcas de la Unión y para su ciudadanía. ¿Por qué el secreto? “El poder de los lobbies farmacéuticos que están detrás de los laboratorios, así como los fondos de inversión que también participan, imponen condiciones que a la UE no le interesa dar a conocer” dice Manuel Martín de SOS Sanidad Pública y de la Asociación Gallega por la Defensa de la Sanidad Pública (AGDSP).

Lo innegable para muchas voces críticas es que la inversión pública es muy superior a la realizada por los mismos laboratorios y por parte de entidades teóricamente sin ánimo de lucro. “Por poner un ejemplo, Bill Gates (antiguo dueño de Microsoft) aporta una grande cantidad de dinero a la Organización Mundial de la Salud (OMS)” dice Manuel Martín. “ Gates ha invertido dinero en el accionariado de los principales laboratorios farmacéuticos” y esto hace que solo esta persona pueda imprimir una hoja de ruta en cuanto fabricación y venta de vacunas.

Aun así, el 17 de diciembre de 2020, la ministra belga Eva de Bleeker publicaba en Twitter una lista con los precios por dosis de cada una de las vacunas. En apenas minutos viralizouse este contenido y la propia de Bleeker borró este tuit asegurando que se había excedido en transparencia. Sin embargo, el daño estaba hecho y la información servida por la ministra fue noticia en los grandes medios. El listado es la que sigue, aunque también se puede ver el tuit en este enlace.

AstraZeneca: 1,78 euros cada dosis.
J&J: 8,5 dólares cada dosis (6,99 euros).
Sanofi/GSK: 7,56 euros cada dosis.
Pfizer/BioNTech: 12 euros cada dosis.
Curevac: 10 euros cada dosis.
Moderna: 18 euros cada dosis (14,8 euros).

Los beneficios para las farmacéuticas fueron “redondos”, según las organizaciones a favor de la liberalización de las patentes. Hay quien habla de 21.000 millones de euros solo para Pfizer. Aunque hay que insistir en que ninguna empresa dará a conocer libremente sus beneficios ni la UE sus inversiones.

DERECHO A CURAR

El mayor productor mundial de vacunas es India y, aun así, las últimas cifras hablan de 300.000 muertes o más, por COVID. India tiene laboratorios que pueden fabricar por sí mismos vacunas contra lo coronaviruso porque también tienen conocimientos para hacerlo. Otros países como Sudáfrica o Brasil también tienen la posibilidad de crear vacunas de por sí. ¿Por qué no lo hacen?

“Es una cuestión de voluntad política” dice Manuel Martín. Esa voluntad política es la que puede estar detrás de que estados como Israel, también con capacidad bastante para crear sus propios reservorios anti-coronavirus, “transmitieran historiales clínicos de personas a los laboratorios y en Galicia los estudios sobre efectos adversos van a parar también a los laboratorios” dice María Xosé Abuín de CIG-Sanidad. Además de dinero público, también los historiales médicos de cada persona pasan a manos privadas según estas declaraciones.

Ante este panorama, nació la iniciativa #Right2Cure (right to cure: derecho a curar) donde se juntan numerosas entidades civiles para reclamar a la UE el acceso universal a las vacunas. En Galicia se presentó mediante una convocatoria de SOS Sanidad Pública el 5 de mayo. Para llegar a su objetivo, esta plataforma de más de 200 colectivos civiles, tiene que llegar a un millón de firmas antes de mayo de 2022. Todo para procurar la liberación de las patentes, “algo que es un desafío importante” señala Yolanda Gil de la Federación de Sanidad y Sectores Sociosanitarios-CCOO.

“Pedimos además que se compartan las tecnologías y recursos entre los países y que no queden en manos privadas” dice Gil. Por supuesto que reclaman la transparencia sobre los costes de las vacunas y del dinero público invertido y cuáles son los resultado. Preguntada sobre si se exigiría a las farmacéuticas un retorno de beneficios a la UE después de las inversiones que hizo en laboratorios privados Gil contesta que “no está dentro de los puntos de la plataforma, pero sí que haya control público, eso debe traducirse en que todos tengamos derecho al acceso libre a las vacunas, que no quede en manos privadas”.

Desde la AGDSP, Manuel Martín declara que “los estados y la OMS tienen legislaciones para liberar patentes, pero los lobbies presionan muy duro para que esto no suceda”. La no liberación de fórmulas y patentes según Martín puede traer “más episodios de covid, repitiéndose en un bucle y las farmacéuticas no dejarán de ganar dinero mientras puedan”.

La liberación de las patentes de vacunas anti- COVID es una petición que tiene por objetivo “facilitar” la llegada de estas vacunas a toda la colectividad. Esta liberación supondría no pagar una serie de tasas, facturas, apertura de expedientes sanitarios personais para uso privado. ¿Las ideas detrás de esta iniciativa podrían cambiar las reglas del juego se llegan a la UE?