Los accidentes laborales en Galicia descendieron en 2020. El número de accidentes mortales disminuyó, mas solo un 3.7%. Según los sindicatos, el ecosistema empresarial gallego en base a PYMES y microempresas, hace que se dé prioridad sobre todo a la producción sin observar la calidad y seguridad en los puestos de trabajo, los horarios de los y de las empleadas y dejando la tarea de observación sobre riesgos laborales a mutuas o empresas aseguradoras. La crisis económica de 2008 y sus consecuencias empatadas con la crisis económica de la COVID-19, trajeron, según las fuentes sindicales, una precarización aún mayor en el comprado laboral.

GALICIA, QUINTA EN Los DATOS ESTATALES

El número de personas muertas en accidente laboral fueron 54 en 2019 y 52 en 2020, un descenso del 3,7% en un año caracterizado por una actividad económica muy baja frente al año anterior. “Los mayores incrementos se dieron en agricultura, pesca, que pasaron de 7 muertes en 2019 a 15 en 2020 y por último, el sector servicios” señala Roi Fernández secretario de Salud Laboral de CC. OO. Fernández pone el punto en otras áreas laborales como la forestal “donde se debería hacer un estudio sobre siniestralidad, aun pendiente”.

Entendemos que la baja de la actividad económica en 2020 también trajo una baja en la observación de las medidas de seguridad laboral” razona Mar Martín secretaria de Política Sindical de UGT. Desde la crisis de 2008 y las reformas laborales ligadas a ella, también hubo recortes en políticas de salud laboral y con la llegada de la crisis sanitaria, la observación de estas medidas se relajaron mucho más.

Un dato preocupante de ser cierto es el “encubrimiento de muchos accidentes laborales como accidentes leves o no registrados cómo laborales” dice Xavier Cartelle responsable de la Secretaria Confederal de Empleo de la CIG. Cartelle suma a esto la relajación de medidas preventivas con una “cultura limitada sobre lo que es la seguridad laboral” que es observada como un elemento casi “anecdótico”.

“Actualmente lo que importa es la producción, no el puesto de trabajo, cada vez más sofocado por mayores exigencias” denuncia Ricardo Castro, secretario general de la CUT. Esa presión aumenta cuando el plantel deja de ser permanente, cuando la temporalidad aumenta y la experiencia disminuye. “Otras causas tienen que ver con el mismo centro de trabajo y el ritmo de trabajo donde hay jornadas muy prolongadas, pues solo preocupa la producción”.

Según la Consellería de Emprego señala que la tendencia en cuanto siniestralidad laboral en general es a la baja. «El que no excluye intervalos de repunte (ejemplo años 2014 a 2016), donde influyen siniestros múltiples en la pesca o un mayor peso de accidentes de tráfico durante la jornada de trabajo». Sobre la cuestión de salud laboral y prevención de riesgos laborales «es clave a información y formación de la población trabajadora».

TEMPORALIDAD, PRECARIEDAD Y SINIESTRALIDAD

Roi Fernández apunta a una “falta de cultura preventiva” en todos los sectores laborales como parte de la siniestralidad inscrita en 2020. ¿Esta falta de cultura preventiva viene provocada por el desinterés del empresario? “No, porque las PYMES muchas veces delegan en empresas exteriores a observación de las medidas de seguridad” apunta Mar Martín. La dirigente de UGT señala que la siniestralidad influye en todos los sectores. Como ejemplo pone que en 2020 el 41% de accidentes correspondía al sector servicios, encabezados por las grandes superficies comerciales, transportes, sanidad, hostelería y funcionariado.

Más a fondo, el análisis mayoritario de las fuerzas sindicales apuntan a dos factores como en el aumento de la siniestralidad laboral; temporalidad y precariedad. “El 40% de las personas trabajadoras tienen contratos temporales” apunta Fernández. Hoy en día la rotación de personal dentro de un mismo puesto tiene como consecuencia un menor conocimiento profesional, este límite aumenta los índices de siniestralidad.

“La temporalidad se traduce en una falta de tiempo para la formación de la persona trabajadora, si le sumamos a esto el aumento de los horarios laborales, la siniestralidad se incrementa notablemente” dice Xavier Cartelle. Detrás de los factores enumerados está el “modelo productivo donde la seguridad y la salud están por debajo de otros intereses”.

“En Galicia le retiraron competencias de inspección al ISSGA pues era una molestia para las empresas” dice Ricardo Castro. “Tanto la Xunta como el Estado reconocen la primacía de lo económico sobre lo social, es como seçi la palabra de la empresa valiera más que la del trabajador”.

La Consellería de Empleo responde que la actividad del Issga realiza dos tareas esenciales: «por una parte, su carácter de órgano técnico-científico, que precisa de estudio y preparación constante, de otro lado, hace un trabajo diseñado y consensuado con las organizaciones sindicales y empresariales para que responda a la demanda real y efectiva del tejido empresarial gallego».

La siniestralidad laboral en Galicia bajó poco en 2020 con respeto al 2019, y todo aunque la actividad económica se había reducido notablemente debido a la pandemia de la COVID. Fuera de eso, hubo sectores que mantuvieron la actividad y en algunos casos la incrementaron para dar respuesta a la situación de emergencia sanitaria, social y económica. Esto produjo un aumento de la siniestralidad en sectores que son clave como el sanitario, funcionarial y comercio, por poner solo unos ejemplos. Por otro lado el sector primario en Galicia, lo que suministraría las superficies comerciales con productos agrarios, duplicó la mortalidad laboral. Es posible que en el tiempo post- COVID las reglas deban cambiar en cuanto salud y seguridad laborales.