El pasado 23 de marzo un acto vandálico causó daños sobre los petroglifos localizados en el Ayuntamiento de Campo Lameiro. La administración local describió como “graves daños para estas representaciones emblemáticas del arte rupestre” el ataque contra esta parte del patrimonio histórico. Las figuras grabadas en piedra habían sido objeto de trabajos para su conservación por parte del Ayuntamiento después de recibir sendas subvenciones por parte de la Diputación de Pontevedra y de la Xunta de Galicia. Este no fue un acto aislado dentro de los ataques al patrimonio histórico. Según asociaciones interesadas en la protección de los bienes patrimoniales, la inacción de las autoridades autonómicas tiene buena parte de la responsabilidad en desaparición de yacimientos, expolios y destrucción de construcciones como dólmenes, castros y otros restos arqueológicos.

SOLO INTERESA EL VANDALISMO, NO LOS DESTROZOS

Expertos de la Xunta se acercaron a Campo Lameiro para hacer una evaluación de los los dan sobre las figuras rupestres. Según informó la Consellería de Cultura a Galicia Confidencial los daños “fueron ocasionados por una piedra arenisca, no por un objeto punzante metálico, por lo que se trata de daños reversibles que se pueden restaurar”. El departamento que encabeza Román Rodríguez señaló que “la Dirección General de Patrimonio Cultural iniciaránse los trámites que permitan la restauración de los motivos dañados”.

Aparte de actos como el descrito, los grandes peligros para el patrimonio son los intereses detrás de las explotaciones mineras, de la madera y de la construcción. Así los enumeran desde Mariña Patrimonio en cuanto que muchas acciones del sector forestal con las talas, limpiezas y reforestaciones, estarían incidiendo de manera negativa sobre yacimientos arqueológicos mediante el uso de maquinaria y la propia acción de los eucaliptos plantados sobre los restos históricos.

La Asociación para la Defensa del Patrimonio Gallego (APATRIGAL) señala: “estos ataques que venimos sufriendo en este siglo son el resultado de la combinación de varios factores: por una parte, la sobreexposición y conocimiento de su existencia gracias a las redes sociales y medios en general combinada con las carencias en educación y falta de apego al nuestro”.

“Es curioso cuando menos, que hechos como el de Campo Lameiro llamen la atención mediática”, dicen desde Mariña Patrimonio, y que por el contrario acciones como el derribo o eliminación de castros en montes madereros o en zonas declaradas urbanizables, no sean atendidas por los medios con la misma incidencia.

La Consellería de Cultura “solo adopta medidas cuando tiene conocimiento directo de los hechos, y desconocemos los mecanismos y las pautas que siguen, aparte de abrir un expediente” dice APATRIGAL. Como ejemplo de dejadez administrativa ponen el caso del Pazo de Reibó, de Negreira, “del que informamos en nuestras redes y en los periódicos que nos entrevistaron, que apareció en Abegondo, a 75 kilómetros de distancia, y ninguno de los dos ayuntamientos sabía nada ni piensan hacer nada al respecto. Si sucede esto con un pazo de 500 metros cuadrados, nada van a hacer con un petroglifo”.

La Xunta por su parte condena “cualquier acto vandálico contra el patrimonio que compartimos todos los gallegos y cuya preservación es tarea de todos”. Además añade que “desde la Dirección General de Patrimonio Cultural se impulsan y se coordinan las principales medidas para aminorar las amenazas sobre el conjunto de nuestro patrimonio, actuando, asesorando y prestando apoyo técnico” según la Ley del Patrimonio Cultural de Galicia del año 2016.

¿INTERESES ECONÓMICOS Y DESINTERÉS INSTITUCIONAL?

Si las actuaciones del Ayuntamiento de Campo Lameiro fueron dirigidas a la conservación y creación de un espacio para mostrar ejemplos de arte rupestre, sin que supongan un perjuicio para el municipio, ¿por qué son pocos los intereses en realizar acciones semejantes? “El patrimonio también es riqueza y no le quita espacio la otras actividades” dice Miranda.

¿Le quitaría o le restaría espacio al monocultivo de eucalipto el descubrimiento de castros, dólmenes y otros hallazgos? “No, porque son una superficie ínfima comparado con lo que se explota para madera”. Lo mismo sucedería con la construcción que no tendría por que verse tan afectada. No obstante, hay casos en que la paralización de obras realizadas sobre yacimientos acaban en demandas que, de parar la construcción, finalizan en indemnizaciones a las constructoras.

“Tuvimos la acción de una cantera en Mondoñedo donde acabó por destruir los restos de un castro” dice Manuel Miranda de Mariña Patrimonio. El caso concreto era lo del Castro de la Trinidade afectado por la explotación de piedra, Cantera Trinidad. Mismo se acusó de complicidad a funcionarios de la Xunta del Servicio de Patrimonio en Lugo. “La Dirección General de Patrimonio solo atiende cuando hay intereses económicos”. También está el caso cuando el Tribunal Supremo paralizó el intento de apertura de otra explotación de caliza en el Ayuntamiento de Triacastela que afectaría a la Cueva de Eirós, donde se encontraron restos de pintura rupestre, de los pocos que hay catalogados en Galicia de momento.

APATRIGAL considera que la falta de acción por parte de la Xunta contra los ataques a bienes patrimoniales, también es parte de la red burocrática. “Cuando hablamos de la Xunta, en general, también hay que ver que son diversos organismos y muchas veces no hay transversalidad entre ellas”. Desde esta asociación califican de buena la actitud de la Xunta, pero los recursos para llevar a cabo estas acciones pueden ser “escasos y no encontramos, en muchos casos, la respuesta inmediata o contundente y necesaria que deberíamos tener”.

Por último, APATRIGAL subraya que “Galicia tiene un problema de educación patrimonial y un problema de respeto con lo que es de todos nosotros, con el público”. Consideran que “No nos enorgullecemos de los logros alcanzados por nuestros ancestros desde hace 6.000 años, en ninguna de las épocas”.

Aun así, no son pocas las voces que señalan la inacción administrativa contra acciones devastadoras para elementos históricos. Hay incluso quien apunta a una actitud “interesada” por parte de determinadas secciones de la administración autonómica. En tal caso, la Xunta señala que: “hace falta subrayar también que el Gobierno gallego invierte este año un 19% más en la rehabilitación del patrimonio dentro de su compromiso con la conservación y rehabilitación de nuestro legado cultural”.