El continuo del Parque Natural de la Baixa Limia-Serra do Xurés – Parque Nacional da Peneda- Gerês, es uno de los puntos con mayor incidencia de fuegos forestales tanto en períodos de bajo como alto riesgo. La importancia de este área, tanto por su valor natural como etnográfico, no parece tener peso suficientes según algunas voces para suministrar mayores medidas tanto de prevención como de actuación directa, implicando implicando los agentes locales (ganaderos, agricultores, etc.). Así, hay quien valora la actitud de las autoridades como de “anomia”, falta de interés sobre este espacio donde solo se actúa, dicen algunos, cuando los motivos presionan para hacerlo.

ORÍGENES DE LOS FUEGOS

Los motivos detrás de los incendios en el Xurés, “como en cualquier otro lugar de Galicia” son múltiples. Detrás hay una serie de intereses que juegan en contra de la preservación en el Parque Natural, lo que lleva a una multicausalidad donde se implican desde los intereses ganaderos, madereros o los propios actos criminales. Domingo Rodríguez, presidente de la Comunidad de Montes Río Caldo, señala factores de poboamento y despoblación. “Antes había cien familias con 1.500 cabras en el monte que lo mantenían limpio”. Esto fue así hasta la década de 1950 cuando el Instituto de Conservación de la Naturaleza (ICONA), dentro de los planes de “reforestación” del régimen franquista “plantó pino y para eso la administración se apropió del monte y echó al ganado”.

Por otra parte, algunos consideran el contexto administrativo actual como favorecedor de la aparición de fuegos en esta área. “Existe una política de anomia, un dejar hacer dejar pasar, de la Xunta de Galicia” dice Xosé Santos de Amigos da Terra. Esa “ anomia” puede traducirse en la recurrencia de incendios dentro de este área. “Hay un uso y abuso del fuego para crear pastos, aunque quien comete el delito de quema intencionada son una minoría, somos la mayoría quien soporta estas acciones”.

Los incendios en este área tienen muchos intereses detrás, es una multicausalidad que recoge desde el cambio climático, políticas de reforestación y también la falta de un Plan de Ordenamiento para esta zona” apunta Ramsés Pérez, de ADEGA. “También a veces son las comunidades de montes las que no permiten acciones como la ganadería extensiva”, dice Pérez, en alusión a la posibilidad del uso de este tipo de explotación ganadera como elemento preventivo contra el fuego.

La Xunta de Galicia responde por su parte que “la consellería de Medio Ambiente está trabajando en la redacción del Plan rector de Uso y Gestión del Parque Natural de la Baixa Limia-Serra do Xurés”. Para eso “retomó este mes una ronda de contactos que comenzó en enero con la finalidad de darle un ánimo definitivo a la redacción del futuro PRUX” que marcará “las pautas a seguir para orientar el desarrollo de este espacio”. El objetivo es que el plan este aprobado a finales de 2021.

AUSENCIA DE GESTIÓN

“En el Xurés no existen planos de ordenación además de que cuando se redactan son ya papel mojado” dice Ramsés Pérez . La política de conservación según Pérez, es una inversión en “restauración de puentes, crear y asfaltar pistas y así las políticas de conservación reciben fondos muy bajos o casi nulos”.

Las subvenciones para rozar el monte están mal diseñadas, pues la mayoría se destinan a rozas con maquinaria que no puede acceder a la mayor parte del monte” señala Xosé Santos. “Realmente es que no tienen en cuenta los informes de los agentes medioambientales”, además de que las repoblaciones arbóreas podrían hacerse con otras especies.

“Hay que presentar alternativas viables como el uso de las nuevas tecnologías para trabajos como el pastoreo” dice Domingo Rodríguez. “La inversión en formación, en crear marcas comerciales bajo un sello para garantizar que los productos obtenidos proceden de un espacio natural, subvencionar actividades que garanticen un retorno de ese monte” son vías de solución, y parte, para evitar el deterioro del Xurés, así como otras áreas.

Desde la Consellería de Medio Ambiente aseguran que ya se cuenta con una “propuesta inicial de zonificación que incluirá los usos y actividades permitidos en cada zona en función de su categoría, y también los pasos a seguir en la tramitación”. El departamento de Ángeles Vázquez señala que en próximos meses llamarán a consultas “a las asociaciones vecinales de la zona, comunidades de montes y otros sectores con intereses e implicación en el Xurés”. La idea es poner en marcha este plan de protección.

Por su parte, Medio Rural responde que el número de incendios intencionados es de una relación de 3 de 4 y que «esta causística también se da en el Xurés». En cuanto al uso de ganadería extensiva como métido de prevención, el departamento de José González, responde que en 2020 inicou un «Plan de Pastoreo de Galicia, con el objetivo de fomentar la ordenación y puesta en valor de los pastos de la comunidad para un mejor aprovechamiento de los recursos naturales al mesmo tempo que trabajan en anticiparse a los incendios forestales».

Todas estas actuaciones se harían contando «con la voluntad de los propietarios para su implementación, incluidas las comunidades de montes vecinales comunales». Sobre la intensidad de fuegos y su frecuencia Medio Rural dice disponer de una «cartografía de los fuegos forestales de toda la comunidad lo que permite el análisis de la situación«. También señala que se están llevando adelante planes específicos para la regeneración de zonas afectadas.

Por último, sobre la formación de nuevos trabajadores agrarios y ganaderos de cara a reactivar económicamente la zona, la Consellería de Medio Rural responde que existe una «aportación de 4.2 millones de euros dentro del Plan de Reactivación y Dinamización del Medio Rural para acciones de formación, innovación y digitalización».

Los incendios en el Xurés han comenzado a aparecer y a poner en riesgo un espacio único dentro de Galicia y el Norte de Portugal. La multicausalidad, los diversos intereses, la posible falta de protección necesaria para este lugar son parte de los fenómenos que originan los fuegos. Aunque, como en la mayoría del territorio gallego, el abandono del rural, el vaciamiento de las aldeas y lugares hace que el riesgo de incendio aumente año tras año según expertos en la materia. Y el Xurés no es una excepción.