El lobo aún no figura en el listado de especies en régimen de especial protección, por tanto, hasta que sea incluido, las batidas organizadas para su caza podrán continuar por ser de momento especie cinegética bajo circunstancias especiales. El temor de las explotaciones ganaderas es que ahora el lobo tenga “impunidad” para atacar animales domésticos. Este punto es el más discutido por los movimientos ecologistas y vinculados a la conservación del medio ambiente. Consideran que los daños al ganado son fruto de desequilibrios creados por el ser humano en los hábitats naturales, aparte de intereses ligados a la percepción de compensaciones y ayudas económicas por daños atribuidos al lobo.

POSICIONES ENFRENTADAS

Desde el momento en que el lobo sea incluido entre las especies de especial protección ya no se podrá cazar segundo el Real Decreto 139/2011, hasta ese momento las batidas podrán seguir organizándose” dice Belén Rodríguez de ADEGA. Las batidas son actualmente el sistema por lo que se intenta poner límites a la presencia del cánido salvaje. “Esas batidas son autorizadas de manera muy laxa por la Xunta de Galicia, que tiene competencias en materia de caza”.

“Estamos delante de una decisión errada, poco elaborada y que no se fundamenta en datos objetivos” declara Luis Hidalgo, vicepresidente de la Federación de Caza de Galicia. Hidalgo cree que no se analizaron las diferentes dinámicas del luego al norte y al sur del río Duero. “Son totalmente distintas porque mientras en Andalucía por ejemplo, este animal tiene muy poca presencia, en el norte las manadas de lobo son más vigorosas” es decir, que mantienen dinámicas reproductivas más intensas. Hidalgo estima que no se pueden crear normas iguales para todos los territorios en cuanto no se valoran las peculiaridades entre las diferentes áreas con presencia de lobo.

La Asociación Agraria de Galicia (ASAGA) junto con otras organizaciones agrarias califican de “ataque a la España vaciada” la decisión que quiere adoptar el Ministerio de Transición Ecológica. “Los ganaderos con animales en el monte ya van con el temor de ver cabezas de ganado o muertas o dañadas por el lobo” dice el presidente de ASAGA, Francisco Bello. Los daños a la cabaña ganadera fueron el origen de las ayudas que se otorgan a propietarios y propietarias mas “solo palía en parte las pérdidas”. Belén Rodríguez ve necesario agilizar el pago de dichas ayudas en tiempo y forma y con cuantías justas.

La Consellería de Medioambiente la preguntas de Galicia Confidencial asegura que “la inclusión del lobo en el Lesrpe supondría la prohibición genérica de su caza en esta parte del país, dificultando más aún la autorización de acciones cinegéticas cuando el lobo amenace intereses ganaderos e incluso poniendo en riesgo el futuro de alguna raza autóctona”. El departamento de Ángeles Vázquez añade además que las políticas impulsadas en los últimos años en esta materia “tienen como objetivo buscar la compatibilidad entre la existencia de lobos en Galicia, la ganadería extensiva y la viabilidad de las explotaciones, garantizando un equilibrio”. Sobre el argumentario que presentará la Xunta frente a decisión del Ministerio de Transición Ecológica, la respuesta es que los servicios jurídicos aun están trabajando sobre este punto.

¿POPULISMO CON El LOBO?

El biólogo Xabier Vázquez Pumariño ve detrás de las actitudes de los gobiernos gallego, asturiano, cántabro y de Castilla y León una postura electoralista y “populista”. “Donde hay lobos el peso del voto rural tiene hiperinflación, porque en algunas zonas los escaños se deciden en ayuntamientos muy pequeños por una diferencia de tres o cuatro votos”. ¿Y qué hay sobre el daño a las explotaciones ganaderas? “Los últimos datos de que dispongo hablan de un total de un millón de euros para todo el Estado en pérdidas por lobo durante el año pasado”.

Vázquez Pumariño entiende que detrás de la postura de Galicia, Asturias, Cantabria y Castilla y León, hay una demagogia populista que usa al lobo para no hablar de problemas en el rural como la caída de rentabilidad de especies ganaderas, falta de infraestructuras como escuelas, centros de salud, falta de seguridad con la eliminación de puestos de Guardia Civil”, además de la caída de los precios agrarios. La ecuación para este biólogo es que el problema del lobo sirve para “ocultar” problemas más agudos en el rural que las administraciones no saben o evaden resolver.

“Creemos que las CCAA contrarias a la postura del Ministerio de Transición Ecológica, no supieron gestionar la convivencia entre explotación rural y vida salvaje” estima Belén Rodríguez. Para ADEGA no está demostrado que la caza sea una vía que facilite la convivencia entre agricultores y lobos, “es como un efecto placebo”. “Creemos que son necesarios mejores planes de control para la especie, eso no significa la inversión de más dinero” dice Luis Hidalgo que remarca las “constantes quejas de los ganaderos”.

“Creemos que puede haber un número asumible de esta especie y cuando no sea así, debe haber medidas para su control” segundo Franciso Bello, quien ve una “ayuda inestimable de los cazadores quien están haciendo el trabajo” de control. Preguntado sobre se el lobo puede ayudar a controlar otros animales salvajes como el jabalí, Bello cree que el lobo no es capaz de controlar al cerdo bravo. Medio Ambiente responde que el lobo “es el único depredador del jabalí y consecuentemente ejerce una presión depredatoria sobre esta especie”. No obstante, esta acción es “insuficiente dada la enorme prolificidade, la capacidad de adaptación la cualquier medio del jabalí”.

La polémica sobre la protección del lobo ha abierto frentes dentro de las administraciones públicas. Los sectores favorables a su exclusión del listado de especies cinegéticas creen que los intereses económicos y políticos están creando presión en diferentes organismos para que esto no suceda. Cazadores, ganaderos y algunas autonomías no ven nada positivo en las propuestas que valora el ministerio de Teresa Ribera, pues cómo dicen desde Medio Ambiente de la Xunta, CCAA en contra de este plan “concentran más del 95% de los lobos del país y además también tienen una importante actividad ganadera”, por lo que no ven necesario aplicar una norma que ven perjudicial.

En tal caso, la divergencia de posturas es muy marcada según el sector afectado, por eso desde uno y otro bando consideran necesario la revisión de todas las leyes y normas relativas a la protección de la vida salvaje, así como la mejora de la convivencia entre esta última y las explotaciones agrarias y una inversión más decidida en el rural. Por ahora, el lobo sigue siendo especie cinegética y las posturas están muy enfrentadas.