El historiador y periodista Juan Ignacio Codina acaba de presentar un libro en el que recoge los personajes históricos antitaurinistas. Entre ellos están Emilia Pardo Bazán, Wenceslao Fernández Flórez o el Padre Benito Feijoo. Según cuenta, «el antitaurinismo es una corriente de pensamiento muy antigua». En este reportaje recorremos la lucha dede esos personajes hasta la actualidad de los colectivos gallegos contra las corridas.

El movimiento antitaurino gallego viene de lejos. Si bien la tradición de las corridas no cogió tanta fuerza en Galicia como en otros lugares del Estado, lo cierto es que aun hoy en día sigue existiendo en el país una plaza de toros en funcionamiento, la de Pontevedra. Echando la vista atrás, hubo un momento en el que Galicia llegó a albergar 12 plazas destinadas a la celebración de las corridas. En la actualidad el público que acude a la única en pie es muy reducido. Existen algunas peñas pero ni estar organizadas ni tienen un trabajo constante.

Uno de los colectivos más activos en contra de las corridas en el país es ‘Galicia, mellor sen touradas’. Segundo relata uno de sus integrantes, Rubén Pérez Sueiras, «en Galicia el movimiento antitaurino es muy transversal y consiguió un peso político importante en comparación con el lobby taurino». Las corridas o eventos relacionados se implican de manera «artificiosa»: sólo tres municipios desarrollaron el año pasado algún tipo de actividad de esta índole. Está, por una parte, el caso de las capeas en Valga, frente a las que la plataforma inició una intensa campaña para su relevo. Por la otra, se encuentra la plaza de toros de Pontevedra, que es considerada el último reducto del taurinismo en Galicia. Sus propietarios no quisieron conceder entrevista. Tampoco puede faltar en la lista la Festa do Boi de Allariz a la que el Ministerio de Cultura considera «espectáculo taurino». Triacastela o Sarria son otros ayuntamientos que también «intentaron imponer una idea de ocio que no tiene arraigo».

A respecto de Pontevedra, la plataforma  Touradas fóra de Pontevedra, una asemblea ciudadana y apartidista formada por personas que las une el rechazo a la tauromaquia, es la impulsora de muchas de las protestas que se han desenvolvido en la cidade. Bajo el lema «Agora Abolición» convocaron este verano una de las más grandes manifestacións de la urbe para exigir el fin de las corridas. Aseguran que cada vez son menos las persoas que defienden este tipo de eventos y que la feria taurina de Pontevedra está «en una época de decadencia«. Exigen, además, que sea eliminada cualquiera ayuda pública a esta práctica.

Pérez Sueiras se remonta a la época del PP de Fraga para explicar la poca afición a los toros que siempre caracterizó el país. «Incluso aquellos gobiernos no eran especialmente taurinos. De hecho, a Manuel Fraga, a pesar de la intrahistoria que tiene ese hombre, no le gustaban las touradas», cuenta.

El ANTITAURINISMO DE LAS FIGURAS HISTÓRICAS GALLEGAS

Se puede caminar más hacia atrás en el tiempo y descubrir la lucha antitaurinista de grandes figuras gallegas. Esta fue, precisamente, la intención que tuvo el periodista y historiador Juan Ignacio Codina, autor del libro ‘Pan y Toros. Breve historia de él pensamiento antitaurino español’. En este libro recoge las manifestaciones públicas que muchos personajes históricos han expresado desde el siglo XIII. Según cuenta Codina, su objectivo con este trabajo de investigación era demostrar que el movimiento abolicionista no es una moda.

«Había cierta insistencia desde sectores tauromáticos en decir que el antitaurinismo era una moda. Eso me indignaba. Querían reducir todo un movimiento social a algo pasajero, a una ‘canción del verano'». Lejos de eso, Codina relata que es una corriente de pensamiento muy antigua que comparte unos argumentos que se mantuvieron invariables durante muchos siglos.

Entre los nombres gallegos que aparecen en ‘Pan y Toros’ destacan tres: Emilia Pardo Bazán, Wenceslao Fernández Flórez y Frei Benito Xerónimo Feijoo. De Pardo Bazán, Codina relata que experimentó en su propia vida una «evolución desde un cierto afecto taurino en su juventud hasta una clara oposición a las touradas en la edad adulta». De hecho, Pardo Bazán, en uno de sus artículos – publicado en 1911 en el Diario da Mariña – incluso expresa que celebraría que no se organizaran más corridas.

Por su parte, Xerónimo Feijoo, uno de los grandes nombres del pensamiento ilustrado en el siglo XVIII, fue un defensor de los animales, a los que entendía «seres dotados de racionalidad y sensibilidad». De ahí su antiturinismo, que lo llevó a describir la muerte de toros en las plazas como una «carnicería», cuenta Codina. De Wenceslao Fernández Flórez, Codina explica que a lo largo de su extenso trabajo periodístico, y en algunos de sus libros, el coruñés se muestra como un «antitaurino convencido», sin ocultar que uno de los motivos de su posición es la denuncia de crueldad con los animales.

Para Codina, el nexo en común de estos tres pensadores es que «centran la crítica en que el toro es la víctima, acosada con el objetivo de sacar lo peor de él». Y según dice, la clave para hacer triunfar la lucha abolicionista en la actualidad está en que la propia sociedad, «de una manera más mayoritaria», demande a los poder la prohibición de la tauromaquia. «Se intentó de una manera vertical y no tuvo efecto».

CÓMO RESPONDEN LAS INSTITUCIONES GALLEGAS?

Desde ‘Galicia, mellor sen touradas’ son muy críticos con el gobierno local de Pontevedra. Entienden que sigue habiendo un «subsidio indirecto a través de ese convenio de arrendamiento que se hace de la plaza de toros», y frente a esta gestión, el colecto propone que paguen un precio de mercado se quieren arrendar la plaza. «El gobierno podría tener una postura mucho más crítica y podría dificultar más la realización de estas actividades», comenta Pérez Sueiras. En vez de eso, el vecindario acaba pagando parte de una actividad personal que no está en el programa de fiestas, recalca.

Para la plaza de toros, frente a la que se han desarrollado numerosas manifestaciones abolicionistas, el colectivo desea una nueva vida: «hemos formulado un proceso de reconversión«, de manera que la plaza se expropie y pase a ser de dominio público. Ya luego, proponen convertirla en un espacio común a todos los vecinos, que se adapte a las características de Pontevedra.

Del ayuntamiento de Valga, Pérez Sueiros relata que «ignoran deliberadamente» las propuestas que se le vienen haciendo de sustituir las capeas por otro tipo de actividades. Más allá de esto, el gobierno local viene de recibir un expediente sancionador por la presencia de menores. «Es curioso que la administración pública se permita el lujo de incumplir la ley», sentencia el colectivo.

Por su parte, en febrero de 2013 un grupo de diputadas y diputados formaban el Fronte Antitaurino, que echaba a andar en el Parlamento de Galicia. Hoy sigue en funcionamiento, pero sus últimas iniciativas salieron rechazadas con los votos del PP. ‘Galicia, mellor sen touradas’, que fue la impulsora de la creación de esta Fronte, tiene la vista puesta en las elecciones autonómicas del 2020. Ven en ellas la oportunidad de que las fuerzas políticas que están en contra de las corridas sumen mayoría y puedan, así, revisar la Ley de Protección Animal que en la actualidad impide prohibirlas.


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