Las elecciones son un momento en cual se puede testar el sistema electoral de un país, tanto para los ciudadanos que residen de manera permanente dentro de sus fronteras, como para los que residen fuera del país y quieren ejercer su derecho a votar. Un buen sistema permitiría la participación cuando menos de un número elevado de electores residentes en el exterior, además de indicar prácticas democráticas sanas y sin obstáculos para los residentes en el extranjero.

El problema surge cuando son muchas las personas que viven fuera de su país y que se quejan de trámites alargados en el tiempo, indicación de errores en el voto por correo cuando toda la documentación está correctamente acreditada, o cuando el propio servicio consular acaba por ser un elemento desalentador y hace que los potenciales votantes, decidan no ejercer su derecho por desánimo. Recogemos algunos testimonios de personas que viven fuera de Galicia y que batieron con la burocracia consular electoral en algún momento.

RESIDENCIA Y BUROCRACIA

La residencia en el extranjero no ha de ser un impedimento para votar en cualquier tipo de elección, bien autonómica, municipal o estatal. Con ese objetivo nace el Censo Electoral de Residentes Ausentes, (CERA), para nacionales españoles que residieran fuera del territorio español. Así lo dice el Real Decreto 1621/2007, de 7 de diciembre:

Podrán acogerse al procedimiento regulado en el presente real decreto aquellos electores que reúnan los siguientes requisitos:

1. Encontrarse temporalmente fuera del territorio nacional una vez efectuada la convocatoria de un proceso electoral, y que prevengan permanecer en esta situación hasta el día de la votación.

2. Figurar registrados en el Registro de Matrícula Consular como no residentes.

La inscripción dentro del CERA es obligatoria si un ciudadano español ya está dentro del Registro de Matrícula Consular allí donde resida. Si no se está registrado en el CERA, la persona interesada debe presentarse en el Servicio del Censo del Consulado y formalizar su inclusión, señalando la provincia y ayuntamiento dónde quiere estar censado y además, comunicar cualquier cambio de domicilio para hacer las modificaciones oportunas.

Además de los dos puntos anteriores, para figurar dentro del censo de residentes ausentes, hay que ser mayor de edad y residir de manera regular en el extranjero. El mismo decreto 1621/2007 es válido para aquellas personas que vivan fuera del territorio español de manera temporal. La residencia temporal fuera del Estado deber a las personas bajo esta condición a “solicitar el envío de la documentación para ejercitar su derecho de sufragio a la Oficina del Censo Electoral de la provincia donde consten inscritos en España, siguiendo a instrucciones que le indicarán en el mismo envío”. Para más información, se puede abrir este enlace.

Y dentro del propio estado? Si no estoy en el ayuntamiento dónde está la mesa electoral que tengo asignada, que? Pues ir a la oficina de Correos que se tenga más a mano y pedir los papeles para realizar el voto por correo. Hay que pedir un certificado del Censo, que se puede pedir también en las oficinas de Correos. Cuando lleguen las papeletas deberá entregarse el voto, normalmente, hasta dos días antes de la fecha electoral.

RESIDENTES AUSENTES, MAS NO VOTANTES

Gabriel Rei vive en Estados Unidos, desde allí cuenta que estas elecciones sí quería votar, mas un cambio de domicilio le impide ejercer su derecho “Me enviaron una carta a la dirección anterior, y si es así, ya no hay tiempo para enviártelo a la nueva dirección”. También apunta que “estuve cómo dos o tres elecciones sin votar, el año pasado me había pillado fuera del lugar habitual de residencia, como estaba en otro estado, Colorado, ya no podía votar”.

Las polémicas alrededor del voto emigrante, votos con el nombre de personas ya fallecidas y otros presuntos fraudes, obligaron a hacer modificaciones en la ley electoral. Aún así, existe una sensanción de desidia desde el personal burocrático de los consulados. Esa percepción de desidia crea una atmósfera de que “no quieren hacer nada para que se poda votar”. Gabriel Rei cree que este tipo de actuaciones, además del sistema de voto rogado “desconecta a las personas de los procesos electorales”.

Xavier Carriba lleva cuatro años y medio en Londres. Quiso registrarse en el consulado y cuando pudo ver la lista de espera por seis meses, decidió no hacerlo. “Decidí tomar aviones para votar, además, la mayoría de españoles en Londres no están registrados por el tiempo de espera y el complicado que es”. Con el Bréxit llamando a la puerta, quiso inscribirse y le tocó durante el verano pasado, pero con las elecciones para el 10N, quedó fuera de la convocatoria. No reclamó por motivos laborales y ahora no puede votar ni desde la capital británica ni yendo a Compostela en persona.

Dentro de su ambiente laboral “multinacional” se había fijado que era muy normal que los ciudadanos de países occidentales estubiesen bien informados de los procesos electorales, además de que votar desde el extranjero para estas personas es fácil y simple. Por el contrario “los ciudadanos del Estado español tenemos que «rogar» por el voto y estar pendientes de todo porque no vamos a ser informados”.

Xavier denuncia también que las posibilidades de participación politica o ejercer cualquier derecho como ciudadano son muy precarias. “Los servicios del consulado estan totalmente desbordados ya que carecen de los medios necesarios para proveer los servicios mínimos para una comunidad migrante tan grande como la de Londres”. Sobre los partidos políticos, “con la excepción de Podemos y BNG, no se dirigen a la comunidad migrante ni la ven como un objetivo electoral”.

María Golpe vive en Irlanda desde hace casi quince años. Cuando le preguntamos su experiencia para las elecciones del 10 N contesta que «esta vez fue más sencillo porque al ser la segunda vez no hubo que solicitar el voto, así llegaron las papeletas ya directamente”.

No obstante, el hecho de tener que pedir el voto puede llevar a retrasos “por ejemplo si no estás en casa unos días”, porque la margen es bastante corta y no hace tiempo para rectificar se hay algún revés. Al estar registrada como residente en la embajada “el proceso puede ser un poco más sencillo ya que los datos ya están registrados (CERA)”.

Diego Barros vive en Estados Unidos también. Considera que su experiencia como integrante del CERA es cómo la de cualquier otra persona en sus circunstancias. No obstante, señala que “vivo en una ciudad con consulado lo que simplifica las cosas”. Esto significa que las papeletas “llegan porque las envía el consulado”.

“Que yo recuerde, las últimas elecciones en que no me llegaron las papeletas fueron las de las europeas”. Y por el contrario “a un amigo que vive en el mismo vecindario que yo le llegaron las de las europeas pero no las de las generales”. Diego sigue con el ejemplo de las papeletas indicando que tiene amigos que viven “en Georgia a los que nunca les han llegado unas papeletas, el consulado más cercano es el de Miami”.

Finalmente concluye que “votar como miembro del CERA es jugar a una especie de lotería donde, dependiendo de donde vivas tienes más o menos números para salir premiado”. «No es ningún secreto que a ninguno de los dos grandes partidos les interesa arreglar el sistema”, finaliza criticando que las cosas no haya mejorado con la tecnología actual.

MÁS DE CUARENTA MIL VOTOS POR CORREO

De los 2.698.648 gallegos llamados a votar este domingo en las Cortes Generales, 44.301 ya lo hicieron a través de Correos desde el 21 de octubre, cuando se abrió el plazo para enviar el voto, hasta el jueves 7 de noviembre. Según la administración de envío postal, las cifras de participación por correo aún no son definitivas, ya que el plazo de envío estuvo abierto hasta las 14,00 horas de este viernes. Por el momento, 44.301 personas que ya depositaron en Correos su voto, que están listos para llegar a las mesas electorales el domingo. Allí se sumarán al resto de papeletas que decidirán los 23 diputados y 16 senadores que representarán a Galicia en las Cortes. Por provincias, la Sociedad Estatal ya tiene en custodia 16.854 en A Coruña, 14.409 en Pontevedra, 7.108 en Ourense y 5.930 votos en la demarcación lucense. En la Comunidad gallega, como en el resto de España, los índices de participación a través de este medio disminuyó con respeto al pasado 28 de abril. En aquellos comicios, 50.942 gallegos ya habían enviado sus papeletas a las urnas a día 25 de abril.

738.653 VOTOS EN ESPAÑA

En cuanto al conjunto estatal, 900.188 ciudadanos enviaron su voto por correspondencia, de los que 738.653 ya están custodiados por Correos. Igual que en el caso gallego, a esta cifra habrá que sumar todos aquellos que se han recibido durante este viernes. El día 10 de noviembre Correos distribuirá los votos en las 59.555 mesas electorales de los 22.862 municipios del territorio nacional. Después, la administración también tendrá que recoger una copia del acta una vez finalizado el escrutinio, para cumplir con el establecido por la Junta Electoral. La diferencia de otras ocasiones, hasta el pasado 31 de octubre, 918.455 ciudadanos habían pedido esta modalidad de voto. En los pasados comicios se tramitaron más de 1,33 millones de solicitudes, una cifra que en las elecciones de junio fue incluso más alta y llegó a los 1,46 millones.

REFUERZO DE CORREOS

Para este proceso electoral, Correos ha contratado a 4.050 trabajadores que se dedicarán a los recursos organizativos, tecnológicos, materiales y humanos necesarios para «garantizar el cumplimiento de las obligaciones del servicio público». Las oficinas postales abrieron en festivos locales, el domingo 3 de noviembre y ampliaron los horarios durante esta semana a la espera de una «mayor afluencia de votantes». En este sentido, la institución confirmó que el proceso del voto por correo se desarrolló con total normalidad.

Dejar respuesta

Por favor deja tu comentario!
Tu nombre